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martes, 5 de mayo de 2009

Silvia Bleichmar Violencia social - Violencia escolar (libro)

SOBRE LA PUESTA DE LÍMITES Y LA CONSTRUCCIÓN DE LEGALIDADES
Texto publicado en la revista Actualidad Psicológica Nº 348, diciembre, 2006.

La imagen del niño como un pequeño perverso-polimorfo, acuñada por el psicoanálisis a lo largo de un siglo, nos impone hoy un trabajo de diferenciación y reconceptualización con el objeto de hacer frente no sólo al embate ideológico que retorna sobre la base de una recuperación de una pedagogía negra de manera más o menos mistificada, sino también a las ataduras que imposibilitan nuestro avance clínico.
Un mito: el del niño librado a sus pulsiones hasta la instauración del superyo como resolución del conflicto edípico. Una conclusión entonces: antes de la resolución de éste, vale decir, hasta aproximadamente los cinco años, ausencia de toda perspectiva ética en la infancia, a merced de deseos mortíferos de los cuales el niño debe ser resguardado -ideología de la puesta de límites- o que debe ser tolerada, contenida -ideología de crianza libertaria, en la cual sólo hay que aguardar que la génesis se despliegue en sus mejores términos-.
En medio de esto una falacia: la herencia estructuralista de funciones materna y paterna que deja al adulto despojado de clivaje, mostrándolo homogéneo en el ejercicio de narcisizaciones y pautaciones que aparecen diferenciadas en función de las consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica. Funcional a la demanda de "puesta de límites" que se propone como equivalente para la infancia de la "seguridad" que se reclama para controlar el malestar vigente, es la construcción de legalidades la que debe ser rescatada como cuestión central de la infancia, y la derrota de la impunidad lo que realmente brindará garantías de la construcción de un recontrato intersubjetivo en la sociedad actual.
La agenda política no define, de todos modos, la agenda científica, pero tiene su influencia en esta última, en virtud de que el "sentido común" -vale decir la apreciación ingenua de ciertas perspectivas- invade el pensamiento de quienes tenemos la obligación de sostenernos, aunque sea un poquito, por encima de las perspectivas aplanantes que se pretenden imponer desde modelos vigentes cuya única racionalidad es pragmática y cuyo sostén se establece en razón de lo dado y no de aquello por alcanzar, que es en última instancia la única función del pensamiento en su sentido más radical.
He señalado en otra oportunidad que el concepto de función paterna parte de los descubrimientos de Lacan, que constituyen ya conceptualizaciones importantes de la teoría psicoanalítica en general, y que merecen ser revisados y despojados de los elementos de la subjetividad del siglo XX que los atraviesan.
No se puede destituir un enunciado teórico por razones ideológicas por muy válidas que éstas fueran-, ya que lo verdadero no puede ser subordinado a lo justo en el orden de la ciencia, aunque sí puede serlo en el marco de las opciones éticas que se nos plantean. Por ello será necesario, siempre, someter a la prueba de racionalidad teórica el enunciado, y ver luego cómo se resuelve su modelización en el interior del sistema de ideas de quien lo trabaja. Lo verdadero, por otra parte, es verdadero en el interior de un universo de posibilidades y no eternamente verdadero o universalmente verdadero, más allá de las condiciones que lo producen. La teoría de la gravedad es absolutamente verdadera, pero no se cumple en el espacio exterior, y la ley de prohibición del incesto entre padre e hija es estructurante, y esto es verdadero al menos en las condiciones de producción de subjetividad que conocemos dentro del determinado sector de la humanidad en el cual nos ha tocado vivir.
Volvamos entonces a la teoría psicoanalítica para señalar que, si un mérito enorme tienen la teoría de Lacan y la revulsión que instauró en un psicoanálisis anquilosado y sin revisión, consiste entre otros en haber introducido la función terciaria de la interceptación del goce y haber arrancado el proceso de edipización infantil de la condena endogenista a la cual parecía destinado, poniendo el acento, mediante un giro teórico fenomenal, en la prohibición de intercambio de goce entre el niño y el adulto.
Sin embargo, queda abierta la cuestión de si esta interceptación puede ser sostenida bajo la denominación de Nombre del Padre, que es en última instancia el modo con el cual se definió, en términos generales, la implementación de la ley edípica en el interior de la familia patriarcal burguesa de Occidente. Atreviéndome incluso, en una nota al pie, a afirmar: ¿cómo conciliar este afán universalista con tal nivel de subordinación sin dejar entrever el pensamiento -hegeliano desde el punto de vista filosófico, colonial desde la perspectiva política- que considera a la Francia de las luces (con su región negra ensombreciéndola) como la culminación de la Historia de la Humanidad? ¿Por qué no llamar "metáfora del tío" o "del cuñado", o del "jefe tribal" o, incluso, de la "amazona principal" al significante con el cual se introduce la ley de cultura en el hiato que arranca al niño de su captura originaria y lo precipita a la circulación?[Ver: S. Bleichmar, Paradojas de la sexualidad masculina, Buenos Aires, Paidos, 2006]
Vayamos haciendo una puntuación de problemáticas para señalar, en primer lugar, que la cuestión del padre nos lleva, inevitablemente, a lo que hemos marcado antes como construcción de legalidades. Si el mito del parricidio en Freud parecería antropológicamente insostenible, tiene, por otra parte, la virtud de poner en primer plano la cuestión de la culpabilidad como inherente a los orígenes de las pautaciones de la cultura. No se nace con "pecado originario", pero sí con "culpa originaría", y es esta culpa por el asesinato del otro la que opera como ordenador y regula la circulación deseante en la cultura.
Hay acá, no sólo en la supuesta historia que Freud rescata, sino en su teorización misma, un acto fundacional de peso: la ética se constituye por la obligación al semejante, y el parricidio instituye un daño necesario en su paradojal instalación, ya que uno podría plantearse, como se está haciendo en la actualidad, si habría pasión sin Judas, si habría pautación en la cultura sin el crimen y su prohibición como punto de partida. Como lo formuló Thomas Mann en su novela histórica sobre Moisés, al referirse a la presunción de que toda su historia se constituye sobre la base del asesinato de un egipcio del cual sería responsable, dice: "Supo que si matar era hermoso, haber matado era terrible, y por eso matar debía estar prohibido". Del mismo modo ha jugado Saramago con la Pasión, pero en términos invertidos, al ponerla bajo las sombras de los Santos Inocentes, y la culpa que ello genera en Jesús por haber sido el único niño salvado. Culpa que, paradójicamente, no lo lleva al agradecimiento, sino al horror al Padre por haberle evitado la muerte, pero a costa de llevar siempre sobre sí mismo el peso de la acción altruista no realizada por aquel.
La segunda cuestión que nos parece necesario abordar es si realmente la ética surge a partir de la inscripción de la renuncia edípica que da origen al superyo o tiene antecedentes que van marcando la posibilidad de su instauración. La práctica con niños y la observación de muchas situaciones de la vida cotidiana me han llevado a plantearme que los prerrequisitos del sujeto ético son más precoces de lo que se supone [Ha sido Melanie Klein quien realizó el intento de reubicar la cuestión haciendo retroceder para ello el complejo de Edipo a tiempos muy precoces de la vida. Su endogenismo, sin embargo, plantea una traba irresoluble en razón de que la propuesta naufraga en el juego entre pulsiones y defensas de la cual el otro está excluido, salvo como pantalla de proyección, remitiendo la fundación de la ética a las representaciones fantasmáticas del sujeto y no a las condiciones exógenas de partida, de las cuales estas representaciones se proponen dar cuenta.], y surgen en la relación dual con el otro antes de que la terceridad se instaure. Podríamos decir que la posibilidad del niño de entrar en una relación transitivista, que podemos llamar de carácter positivo, se caracteriza por la instalación temprana de modos de identificación con el semejante con respecto al sufrimiento que sus acciones puedan producirle o a las que padezca sin su intervención directa.
El complejo de Edipo implica la posibilidad de reconocimiento del daño producido a un tercero -en la teoría clásica, el padre al cual se pretende arrebatar el objeto amado, vale decir la madre, con odio y brutalidad-. Sin embargo, mucho antes de eso, esta primera etapa de la que pretendo dar cuenta se sostiene en el deseo recíproco de protección ilimitada del objeto amado y en el sufrimiento que su dolor le implica. Se trata de un complejo juego de narcisismo y altruismo, en el cual la identificación al otro permite, al mismo tiempo, la instauración de las bases de toda legislación futura como resguardo de reglas que impidan la destrucción mutua.
Tercera cuestión en la cual necesariamente desembocamos, que remite a la llamada Función del Padre y a su vigencia en la cultura. Varias aclaraciones de inicio: es ya insostenible el furor estructuralista que termina superponiendo estructura edípica con constelación familiar, en razón de una diferenciación de funciones en la cual cada uno de los miembros intervinientes se presenta sin clivaje. Me refiero a que el aporte de una estructura de cuatro términos tiene ventajas cuando es comprendida como modelo, y desventajas cuando se pretende su traslado a la realidad encarnada por sujetos psíquicos. Dicho aún más claramente: que el superyo sea patrimonio de la identificación al padre no puede ya sostenerse en la idea de que su proveniencia sea efecto de la presencia de un "hombre real"-padre, abuelo, tío o lo que fuera-. Padre, si se conserva como función, es una instancia en el interior de todo sujeto psíquico, sea cual fuere la definición de género que adopte y la elección sexual de objeto que lo convoque.
Esto trae dos consecuencias: por una parte, que hay que abandonar, definitivamente, el modelo patriarcal de la familia de occidente para ceñirse a las condiciones racionales -vale decir reales- de producción de subjetividad. En este sentido, seguimos atravesando el camino que nos lleva a diferenciar entre producción de subjetividad y constitución psíquica, para rescatar los paradigmas del psicoanálisis de su imbricación con una subjetividad-desecho que los aprisiona [Ver S. Bleichmar, La subjetividad en riesgo, Buenos Aires, Topía, 2005.].
Reformulé el concepto de Edipo en términos del acotamiento que cada cultura ejerce sobre la apropiación del cuerpo del niño como lugar de goce del adulto, y la familia como producto de las relaciones de filiación y no de alianza. En este sentido, es la asimetría de saber y poder entre el niño y el adulto y la responsabilidad que esta asimetría impone al adulto en función de la restricción de su propio goce lo que define los términos con los cuales la función de construcción de legalidades en el nivel de la subjetividad debe ser redefinida. ¿Cabe en el marco de estas condiciones seguir sosteniendo el concepto de Nombre del Padre? Es indudable que hay una diferencia entre los conceptos de Función paterna y Nombre del Padre -mayúscula esta última no destinada a acuñar el concepto, sino a darle carácter mayestático.
Indudablemente, el Nombre del padre es efecto de un entrecruzamiento entre el intento de establecer un "inter", un separador en el nivel simbólico que imponga la descaptura del niño de la madre, y la forma que toma en la familia francesa del siglo XX esta función nominativa que, pretendiendo dar cuenta de la interdicción del deseo de la madre por el hijo, regula, en definitiva, el deseo de la madre en el interior de las relaciones matrimoniales sacrosantamente y civilmente pautadas.
El segundo aspecto es de carácter político y sociológico y no nos detendremos a debatirlo. El debate psicoanalítico debe quedar centrado, entonces, en esta formulación de que es el padre quien ejerce la función separadora, transmitiendo una ley de cultura. Señalemos al respecto, y sólo con vistas a apuntar a un debate posible, que no se tiene en cuenta en esta mónada que constituyen los elementos estructurales que el padre, legislador omnisciente, es al mismo tiempo parte implicada, y que la ley no se transmite, en su caso, sino bajo dos prerrequisitos: en primer lugar, la aceptación amorosa del hijo -que la inscribe por amor a quien la imparte y no sólo por terror- y, en segundo lugar, la infiltración permanente de fantasmas y residuos sexuales del adulto que la imparte.
Es en este sentido que debemos decir que si los cuidados precoces del otro primordial -llamado usualmente madre- dejan filtrar lo que Laplanche ha llamado del orden de la implantación sexual, vale decir de la transmisión de un orden de excitación que tiende a romper el orden natural y a instaurar lo humano en términos de plus libidinal, del mismo modo la transmisión de la ley infiltra los fantasmas del adulto, deja paso a representaciones que devienen excitantes, y regula en el mismo movimiento que deja colar por sus intersticios estos fantasmas y deseos del otro. El Hombre de las ratas no es sino un ejemplo clásico de esta cuestión. Vemos en él realizado, en sus fallas y logros neuróticos, este modelo excitante que impone el fantasma sádico de la renuncia del otro, de la hostilidad con la cual el niño es pautado si el adulto no tiene a suficiente distancia aquello que debe estar reprimido.
Pregunta de rigor en nuestra práctica, entonces, ante el pedido de cómo se pone un límite: "¿Y qué siente usted cuando él o ella hacen esto o lo otro?"
Que un padre consulte sobre cómo pautar la masturbación compulsiva de un niño, que una madre no sepa cómo limitar la agresividad de uno de sus hijos contra otro, no permite el orden de una respuesta general sobre los límites, sino, precisamente, una demanda de respuesta con respecto a cómo el o ella misma sienten estas acciones lesionantes hacia sí mismo o hacia el otro por parte del niño.
Un padre se mostraba asombrado de que la madre me contara, en una entrevista, que él se había reído cuando sus niñas, de tres y cinco años, se dieron un "beso de lengua". Me preguntaba a mí cómo debía reaccionar, dado que pensaba que la madre exageraba. La respuesta no podía ser del orden del moralismo, pero sí del fantasma implicado: si a él le daba risa este hecho, ¿qué sentía si dos mujeres más grandes lo realizaban? ¿Asco, placer? No esperando una respuesta con esto, sino simplemente proponerlo como algo sobre lo cual él mismo tenía que explorarse para poder abrir un interrogante sobre su propia sexualidad y el lugar que ésta jugaba con respecto a sus niñas, sabiendo que toda pautación es resistente a la perversión del otro, cuando la discusión toma el carácter de oposición de racionalidades.
La ley, en el campo de la intersubjetividad, no se transmite de modo despojado. El legislador romano o ateniense con el cual se ha intentado en psicoanálisis deificar la figura del padre, suerte de Moisés con las tablas en la mano, siempre dispuesto a sancionar al niño que adora a ese becerro de oro que es la madre, no es trasladable a la vida sexual cotidiana ni a los límites en los cuales ésta se juega.
Diferenciación entre la función de construcción de legalidades en la infancia de la crueldad con la cual el adulto -y por qué no el analista- puede ejercer acciones supuestamente tendientes a pautar, pero que en realidad encubren un goce sádico al cual el niño queda sometido, en razón de encontrar la racionalización en este caso teórica, si no ideológica, con la cual se recubrió en otros tiempos.
Diferenciación también entre benevolencia hacia el polimorfismo infantil y complicidad perversa, recubierta esta última de un discurso hedonista que avala hoy todo goce, y rehúsa al futuro su condición de tal en función de postergaciones y renuncias necesarias para el ejercicio del principio de placer.
Pero, yendo más a fondo: la puesta de límites dando cuenta de los bordes fallidos, pero inevitables en la construcción de legalidades, ya que no hay incorporación perfecta de la ley -salvo en la psicosis desubjetivante-. El límite periférico, como la muralla, dando cuenta de la necesidad de cercar un territorio en los comienzos, pero de su fracaso en el proceso de constitución del proceso psíquico o civilizador.
Construcción de legalidades como cuestión central, la puesta de límites como problemática fronteriza, ya que el psicoanálisis no puede formar parte, bajo ninguna coartada, del brazo represivo que intenta sofocar el malestar sobrante mediante acciones constrictivas o medicaciones aplacantes. Se trata, en última instancia, de rescatar nuestra práctica de la captura a la cual nuestras propias aporías nos lanzan.




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jueves, 5 de marzo de 2009

Las causas de la Histeria (Parte 7). Juan D. Nasio

7-NUESTRA LECTURA DE LA SEGUNDA TEORÍA DE FREUD: EL ORIGEN DE LA HISTERIA ES UN FANTASMA INCONSCIENTE
El interés del que estudia la histeria no tarda en apartarse de los síntomas para dirigirse a los fantasmas que los producen.
S.Freud
Antes de continuar, preguntémonos lo siguiente: esta teoría que acabamos de exponer y que se basaba en nuestra lectura de las primeras formulaciones de Freud, ¿mantiene su actualidad? ¿Sigue siéndonos útil en el trabajo con nuestros pacientes? Cuando un psicoanalista se encuentra hoy ante un síntoma histérico de conversión un problema somático como los que suelen presentarse en el curso del análisis: crisis de urticaria, por ejemplo, o vértigos en el niño—, ¿piensa este psicoanalista en los términos que acabamos de emplear? Respondo, sin vacilar, por la afirmativa. A nuestro juicio, la teoría de la conversión, según la hemos interpretado, sigue siendo extremadamente actual. Más actual todavía si tenemos en cuenta la modificación que Freud le introdujo en 1900: el origen de la histeria es un fantasma inconsciente, no una representación. Y lo que se convierte es una angustia fantasmática, no una sobrecarga de la representación.
Freud considera que. para explicar la aparición de un síntoma de conversión, ya no es necesario descubrir un acontecimiento traumático real en la historia del paciente. La representación penosa no necesita surgir de una remota seducción sexual cometida por un adulto. Ahora basta pensar en nuestra infancia, imaginar el desarrollo de nuestro cuerpo pulsional, y comprender que cada experiencia vivida en nuestra niñez, en el nivel de las diferentes zonas erógenas —boca, ano, músculos, piel, ojos— tiene el exacto valor de un trauma. A lo largo de su maduración sexual, el yo infantil mismo, sin tener que padecer una experiencia traumática real desencadenada por un agente exterior, es el asiento natural de la eclosión espontánea y violenta de una tensión excesiva llamada deseo.
¿Pero dónde localizar entonces, en la evolución normal de nuestro cuerpo libidinal, esa eclosión espontánea de un trauma producido sin intervención exterior? Para Freud —y en el presente para nosotros— el vocablo trauma ya no se refiere esencialmente a la idea de un acontecimiento exterior, sino que designa un acontecimiento psíquico cargado de afecto, verdadero microtrauma local, centrado en torno a una región erógena del cuerpo y consistente en la ficción de una escena traumática que el psicoanálisis llama fantasma. Que el fantasma sea un trauma no quiere decir, por supuesto, que todos los traumas sean fantasmas. En la vida cotidiana del niño pueden producirse choques traumáticos reales provocados por agentes exteriores; estos choques existen y son frecuente motivo de consulta en psicoanálisis de niños. En este caso, el afecto provocado por el trauma real es un sentimiento de pavor que, sin ser reprimido, quedará inscrito no obstante, de una u otra manera, en la vida fantasmática de la psique infantil. Digámoslo, pues, con claridad: es cierto que hay traumas que no son fantasmas, pero todos los traumas, sean reales o psíquicos, se inscriben necesariamente en la vida de los fantasmas.
Pero sigamos. ¿Por qué decir que los fantasmas equivalen a traumas? Porque en ese foco del fantasma que es el lugar erógeno, brota una sexualidad excesiva, no genital (autoerótica), sometida automáticamente a la presión de la represión. La sexualidad infantil nace siempre mal, pues es siempre exorbitante y extrema. Este fue el gran descubrimiento que hizo abandonar a Freud la teoría del trauma real como origen de la histeria. La sexualidad infantil es un foco inconsciente de sufrimiento, pues es siempre desmesurada en relación con los limitados recursos, físicos y psíquicos, del niño. El niño será siempre inevitablemente prematuro, no preparado en relación con la tensión que aflora en su cuerpo; y, a la inversa, esta tensión libidinal será siempre demasiado intensa para su yo. Origen de futuros síntomas, la sexualidad infantil es traumática y patógena porque es excesiva y desbordante. Según la primera teoría, el incidente traumático real de la histeria consistía en la acción perversa de un adulto sobre un niño pasivo; en el presente, la perspectiva ha dado un vuelco total: el propio cuerpo erógeno del niño produce el acontecimiento psíquico, pues es foco de una sexualidad rebosante, asiento del deseo. Un deseo que entraña la idea de que algún día podría realizarse en la satisfacción de un goce ilimitado y absoluto. Lo insoportable para el sujeto es, justamente, esta posibilidad de un absoluto cumplimiento de deseo. Lo habíamos dicho en las primeras páginas: para el sujeto el goce es insoportable porque, si lo viviera, pondría en peligro la integridad de todo su ser. Es tan intenso el surgimiento de este exceso de sexualidad llamado deseo, con la eventualidad de su cumplimiento, llamado goce, que, para atemperarse, necesita la creación inconsciente de fabulaciones, escenas y fantasmas protectores.
Estas formaciones fantasmáticas producidas inconscientemente, es decir, ignorándolas el sujeto, son la respuesta psíquica obligada para contener el exceso de energía que el empuje del deseo implica. Una escena fantasmática tan "verdadera" como la antigua escena traumática ocurrida en la realidad, dará entonces forma y figura dramáticas a la tensión deseante. Esta tensión, una vez fantasmatizada, es decir, atemperada por el fantasma, sigue siendo una tensión igualmente insoportable, pero ahora está integrada en la escena del fantasma y a ella se circunscribe. Ahora la llamamos angustia fantasmática. La angustia es el nombre que adoptan el deseo y el goce una vez inscritos en el marco del fantasma.
Sin embargo, se entienda el exceso de energía como una demasía de afecto resultante de un choque traumático (primera teoría), o como una angustia fantasmática respondiendo al despertar espontáneo y prematuro de la sexualidad infantil (nueva teoría del fantasma), invariablemente seguimos sosteniendo la tesis de que la causa principal de la histeria reside en la actividad inconsciente de una representación sobreinvestida. Con la salvedad de que el contenido de esta representación ya no se reduce a la imagen delimitada de una parte del cuerpo (primera teoría), sino que se despliega respondiendo a un libreto dramático llamado fantasma. Este fantasma se desarrolla en una breve secuencia escénica que comprende siempre los elementos siguientes: una acción principal, protagonista, y una zona corporal excesivamente investida, fuente de angustia. En esta nueva teoría, el fantasma así construido es tan inconsciente y está tan sometido a la represión como la representación intolerable de la primera teoría; y también es portador de un exceso insoportable de afecto, exceso que ahora denominamos angustia. Angustia que. al desbaratar la acción de la represión, hallará su expresión final en un trastorno del cuerpo. De ahora en adelante, de acuerdo con esta segunda teoría freudiana que sitúa al fantasma en el origen de la histeria, el psicoanalista ya no deberá buscar detrás del síntoma un acontecimiento traumático fechable y real, sino el "traumatismo" de un fantasma angustiante.

Organización del material:

1-Nuestra lectura de la primera teoría de Freud: el origen de la histeria es la huella psíquica de un trauma

2-La histeria es provocada por una defensa inadecuada del yo: la represión

3-La histeria es provocada por el fracaso de la represión la conversión

4-El sufrimiento del síntoma de conversión es el equivalente de una satisfacción masturbatoria

5-La elección de órgano, asiento de la conversión

6-El síntoma de conversión desaparece si cobra un valor simbólico, el que produce la escucha del psicoanalista

7-Nuestra lectura de la segunda teoría de Freud: el origen de la histeria es un fantasma inconsciente


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martes, 3 de marzo de 2009

Resumen del tema "Psicosis"

PSICOSIS

En la psicosis, el inconsciente está en la superficie: es conciente. El sujeto psicótico ignora el lenguaje que habla.

El desencadenamiento de la psicosis es muy simple: cuando aparece un padre en el lugar ese, que estuvo forcluido, cuando aparece una existencia. Son momentos de desencadenamiento cuando hay algo del lazo social que intenta escucharlo. Se habla de forclusión: eso que no fue fruto de significación, de afirmación primordial, de la metaforización, lo que no estuvo ordenado por ley, eso que queda excluido, cuando retorna de lo real, ya no de la realidad psíquica del sujeto, sino de lo real como algo exterior y el sujeto vive esto como algo extraño. El sujeto está martilizado lo que ocurre es que cuando la estructura edifica no puede sostener la ley desde el lugar y la función paterna, por que la relación entre el chico y la madre provoque un efecto de discordancia, que la madre no auspicia al padre y forcluye al significante paterno. La forclusión significa que se “……….. “ al sujeto como efecto del significante. Se forcluye la relación de un principio ordenador que implica la prohibición del incesto.

¿Dónde va a parar lo que se forcluye en lo simbólico? Va a parar a lo real. En el mismo acto en el que el sujeto se aliena constituyéndose como inconsciente, se puede decir por un lado que se constituye el sujeto y que por orden de la relación del sujeto con el lenguaje, en el discurso familiar, el sujeto queda forcluido de lo real.

El sujeto forcluye en lo real al padre que es forcluido de lo real, es empujado al orden del lenguaje; de ahí en más comienza el sufrimiento humano.

Si en el psicótico, desde lo simbólico está forcluido, rechaza, la función del padre, nos quedaría el nombre del padre borrado y se establece una relación diádica.
Sino resuelve en lo imaginario, porque no hay un padre real, se debe resolver en un más allá de lo imaginario, en el infinito; el sujeto tiende a la infinitización de su ser; no hay limites, no hay acotamiento del ser, no sabe quien es. Alucinación, clínica de frases interrumpibles, delirio, “…….”, son una manera de arreglárselas para suplir esta ausencia del padre; puede ser también el sinthome: asirse a un hacer.

La psicosis no tiene prehistoria, lo único que se encuentra es que cuando, en condiciones especiales algo aparece en el mundo exterior que no fue primitivamente simbolizado, el sujeto se encuentra absolutamente inerme.

Se produce algo cuya característica es estar absolutamente excluido del compromiso simbolizante de la neurosis y que se traduce en otro registro, por una verdadera reacción en cadena a nivel de lo imaginario.

El sujeto, por no poder en modo alguno reestablecer el pacto del sujeto con el otro, por no poder realizar mediación simbólica alguna entre lo nuevo y él mismo, entra en otro modo de mediación, completamente diferente del primero, que sustituye la mediación simbólica por un popular, una proliferación imaginaria.
Podemos distinguir 2 tipos de fenómenos: las personas del silencio y los fenómenos de la palabra.

La alucinación es el fenómeno del silencio por excelencia. El sujeto alucinado es el sujeto que esta extasiado frente a lo que ve, por lo tanto necesita de la palabra, se aísla y se disocia, está anclado en el silencio, fascinado. La alucinación es una fascinación de lo real.

Cuando el sujeto se constituye, hay algo de las huellas anémicas que queda fuera de la represión originaria; eso puede retornar desde lo real como algo ajeno; le retorna como algo que no fue fruto de significación, que paso por la vía de la percepción, pero fuera de la apercepción, fuera de la significación. La alucinación define esencialmente la enfermedad del sujeto secuestrado del lenguaje, de la palabra. No es la ilusión, la remitencia de las idea, deliroides del obsesivo.
Alucinación es sobre-agregar al mismo campo receptivo, un objeto que es mas bien una puesta en escena del interior del sujeto. Es el fenómeno esencial. Los demás aparecen como intentos de curación.

Por otro lado hablamos de fenómenos elementales de la palabra: el delirio y la “……..”.
Con respecto al 1º, lo que hace el psicótico es una versión del padre. Trata de hacer una nueva versión del padre que no tuvo. Lo construye a través de una suplencia, suplencia de un lugar vacante en lo simbólico, estructurándolo, intentando curarse sol. El psicótico necesita del terapeuta como garante de su delirio e intenta deglutirlo en dicho delirio; lo que no debe hacer el analista es discutirle el delirio. El delirio es un juicio de atribución (a una existencia), es patológico y falseada, hay una perdida de la realidad. Es un punto de predicación que puede distorsionar la percepción del sujeto.

Hay una distorsión que significa un fenómeno de ilusión, de alucinación, o de pseudo alucinación. Para Freud, el delirio es un intento de curarse, una defensa ante la alucinación. Es un intento de restitución de lo que el sujeto perdió o no tuvo como realidad. Puede aparecer en forma de frases interrumpidas, en las que no esta completo para el otro lo que escucha, y donde a lo mejor el sujeto si lo ha completado en su cabeza. Allí el silencio se va colando y no adquiere una oración de significación total. Es una modalidad de ponerle límite al goce, al sufrimiento. La holofrase pude aparecer en aquellos discursos de frases interrumpidas. Esta tiene que ver con el significante que esta en juego en la neurosis, el significante uniano, único como punto de idealización, fundamento de toda causa. Se trata de la unión de pedazos de otras palabras que para el sujeto no significan nada; se puede recuperar aquella cadena cortada que quedo anclada en una frase o palabra, y descubrir su significación.

Lo ideal es “……….” La cura del psicótico en una dirección de la holofrase al delirio, del delirio al síntoma.

Se distinguen 4 modalidades de psicosis que detallaremos a continuación.

Paranoia
En esta enfermedad la relación del sujeto con el mundo es una relación en espejo.
El mundo del sujeto consistirá esencialmente en la relación con ese ver que para él es el otro, el mismo Dios.
En la formación “……….…” de la paranoia es llamativo aquello que merece el titulo de proyección.

Una percepción interna es sofocada y como sustituto de ella adviene a la conciencia su contenido, luego de experimentar cierta desfiguración, como una percepción desde afuera. Hay delirio de persecución que consiste en una desfiguración gracias a una mudanza de afecto. Hay una retirada de la libido del interés sexual. El carácter paranoico para Freud reside es que para defenderse de una fantasía de deseo homosexual se reacciona con un delirio de persecución. Son característicos el conflicto patológico, la defensa frente al deseo homosexual y el fracaso en el dominio sobre lo homosexual reforzado desde lo inconsciente.
El núcleo del conflicto en la paranoia del varón es la “………..” de la fantasía del deseo homosexual, amor al varón. Todas las formas principales de la paranoia pueden figurarse como contradicciones a una frase: “Yo (varón) lo amo (a un varón)”. El delirio de persecución, proclamado en voz alta consiste en: “Yo no lo amo-pues yo lo odio”.

Otro punto de arranque para la contradicción lo registra la erotomanía: “Yo no lo amo-pues yo la amo”; y la compulsión a proyectar imprime en la frase esta mudanza: “Yo no tono que ella me ama”. La ultima variedad de contradicción seria el delirio de los celos: “No yo amo al varón-es ella quien lo ama”. El delirio de los celos contradice al sujeto, el delirio de persecución al verbo, y la erotomanía al objeto. Hay una cuarta variedad de desautorización: “Yo no amo en absoluto y no amo a nadie” hay aquí una sobre estimación sexual del yo propio.

Al paranoico, se le presentan visiones de una naturaleza en parte horrorosa, en parte totalmente grandiosa, la convicción sobre una gran catástrofe, un sepultamiento: el fin del mundo. Este sepultamiento constituye la proyección de la catástrofe interior: su mundo subjetivo se ha sepultado desde que él le ha sustraído su amor. El enfermo ha sustraído de las personas de su entorno y del mundo exterior en general la investidura libidinal que hasta entonces les había dirigido. Con ello todo se ha vuelto indiferente. Él edifica todo esto “……....” por medio del delirio. Lo que nosotros consideramos la producción patológica, la formación delirante, es en realidad, el intento de reestablecimiento, la reconstrucción. El proceso de represión propiamente dicha consiste en este desasimiento de la libido de todo lo amado antes, pero es un proceso mudo: no se percibe, solo se infiere a partir de ciertos procesos.

La paranoia se distingue de las demás psicosis por que se caracteriza por el desarrollo insidioso de causas internas y de un sistema delirante, duradero e imposible quebrantar, que se instala con una conservación completa de la claridad y el orden en el pensamiento, la volición, y la acción. Su punto de partida es un elemento emocional de la vida del sujeto, una crisis vital que tiene que ver con sus relaciones externas (ya que constituye un delirio de relaciones, la significación del delirio según Lacan).

La “……….” Delirante es un fenómeno pleno que hará para el sujeto un carácter inundante, que lo colma. Le revela una perspectiva nueva cuyo sello original, es la lengua fundamental a la que su experiencia lo introdujo: la palabra es el alma de la situación.
El conocimiento paranoico es un conocimiento instalado en la realidad de los celos, en el curso de la identificación del estadio del espejo: es la base de rivalidad y competencia, lo que es superado en la palabra: la palabra es siempre pacto.
El fundamento mismo de la estructura paranoica es que el sujeto comprendió algo que él mismo formula, a saber que algo adquirió forma de palabra y habla. El paranoico testimonia acerca de la estructura de ese que habla al sujeto (el otro y la psicosis-Lacan).

ESQUIZOFRENIA

El esquizofrénico es esencialmente. Si habla es para ironizar. Su delirio no es sistematizado.

En la esquizofrenia el sujeto queda fuera del lenguaje, es un intento de volver a la etapa anterior a la de ser capturado en el lenguaje. El fenómeno elemental del silencio (alucinación) es el que usa el esquizofrénico; es el mecanismo esencial del esquizofrénico. La esquizofrenia en su máxima potencia es la catatonia, el autismo, la disociación fundamental, es la no relación socia. Esta allí con su cuerpo, puede llegar hasta la imagen y morirse por ello.

El esquizofrénico tiende a ubicarse en el lugar de Dios y en este caso no necesita hablar con nadie; por que el es TODO, el gran Otro, no es del lenguaje, no es simbólico, sino real. Esta allí, se ubica al lado del Gran Otro Real. Él al no estar dividido y al no tener la posibilidad fantasmática de relacionarse con los objetos se lo hacer real; la fantasía y el fantasma en lo real es la alucinación; aparece como visión o como algo que le es extraño. El sujeto esta sujetado a esta, capturado, raptado y secuestrado.

Esta hastiado, hipnotizado por aquello que le sobreviene: queda si palabras. Es aquel que sus palabras queda desconectada, el típico fenómeno de la esquizofrenia. Estos sujetos pueden llegar a la muerte sino hay algo que los cuide, los alimente, etc.

Para Lacan, la esquizofrenia es una dispersión de lo significante que representan al sujeto, que podemos atribuir al tipo de opacidad del significante binario. No hay represión sino forclusión.

Para el sujeto, es el cuerpo de lo simbólico que hace a un organismo un cuerpo de sujeto que se incorpora al organismo. El esquizofrénico se consagra, se “………..”. él se conecta con el cuerpo; cuando este cuerpo es tomado en lo simbólico, cuando incorpora lo simbólico, esa captura tiene un efecto sobre su goce. El goce retorna al cuerpo. Por ella, la esquizofrenia se deja ubicar en relación al discurso como no entrando en el; un discurso necesita de una impotencia, como Lacan dice, definida por la barrera del goce, que fue franqueada. El cuerpo esquizofrénico, aparece como consecuencia de una dialéctica desviada del sujeto, de una dialéctica en la que un significante esencial es forcluido. Aquí la libido-órgano es la clave de la separación en “posición del inconsciente”. La libido es la parte del organismo de la cual el sujeto se desliga en el momento de su separación; la separación en juego no es con el objeto: es la función por la cual el sujeto operando con su propia falta, se engendra así mismo. Al ser la metáfora paterna el principio de la separación, el fracaso de la metáfora paterna, se traduce por el fracaso de la operación de separación. Esta operación restaura la perdida original del sujeto. En la esquizofrenia no hay relación sexual, y ello debido al hecho de que un “……… …….. …………” que es el lenguaje y “…….. …… ….. “ es así mismo lo que para su cuerpo hace de órgano; órgano que, por así ex-sistirle, lo “……….” Con su función y ello antes de que la encuentre. Por eso incluso es reducido a encontrar que su cuerpo no deja de ser otros órganos y que la función de cada uno se le vuelve problema; el dicho esquizofrénico se especifica por quedar atrapado de ningún discurso establecido.
Hablamos de una significación generalizada del cuerpo; el paso de los órganos al significante es lo que, faltando su localización como castración sobre el falo (falo que significándose se separa de la realidad corporal, lo que constituye la castración) es lo que se denomina esquizofrenia.

MELANCOLIA

Para Freud, la melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amor, la inhibición de toda productividad y *……….*
en el sentimiento de sí que se exterioriza en auto reproches y auto denigraciones, llegando a una delirante expectativa de castigo. El mundo se ha hecho pobre y vació, lo cual también le ocurre al yo. Se hablaría de una pérdida de naturaleza más bien ideal: el objeto ha sido perdido como objeto de amor. Se trata de una perdida de objeto sustraída de la conciencia.

Hay en el melancólico una acusiante franqueza que se complace en el desnudamiento del si mismo. No importa si lo que dice o no, sino que interesa que el sujeto esta describiendo su situación psicológica. Ha perdido el respeto sobre si mismo.
Ha sufrido una perdida de objeto, pero en realidad en sus declaraciones surge una perdida en su yo.

Hay una parte del yo que se contrapone a la otra y la toma por objeto. La sombra del objeto perdido recae sobre una parte del yo y se opone al resto.
Lo que aquí se nos da a conocer es una conciencia moral, junto a la censura de conciencia y al examen de realidad.

Con respecto a los auto reproches, son verdaderas querellas; en realidad todo lo que dicen de sí mismos en el fondo lo dicen de otro, por lo cual no existe la vergüenza.
El proceso fue: hubo una ligadura a una persona, por un desengaño de parte de la misma, sobrevino un sacudimiento del vínculo de objeto. El resultado no fue quitar la libido del objeto y colocarla en otro, sino que esta se retiro sobre el yo.

La investidura de amor del melancólico en relación con su objeto ha experimentado un destino doble; una parte ha regresado a la identificación, otra, bajo la influencia del conflicto de ambivalencia ha sido trasladada hacia la etapa del sadismo, el mal revela el enigma de la “…………” al suicidio por parte del melancólico.
El yo solo puede darse muerte si en virtud del retroceso de la investidura de objeto, puede tratarse así mismo como objeto y dirigir contra si esa hostilidad.
Lacan habla de la melancolía como u deseo sin causa; solo hay una demanda del Otro; el otro lo quiere manipular, le exige reubicarse en la realidad. Esta es la formula de la pulsión.

El acto melancólico es una huida de la relación con los otros, es una perdida de la realidad. Si tratamos de pensar la estructura psíquica y sus modalidades de respuestas frente a los intentos de apresamiento que el sufrimiento y la muerte intentan con respecto al sujeto (es decir, los apresamientos del goce) tendremos que decir que el melancólico no es un sujeto del deseo, es un sujeto sujetado a las parcialidades y acotamientos del goce. Juega frente a esto, que lo quiere llevar a la muerte por medio de mecanismos que acotan, condensan, delimitan modos de estabilización frente al goce y al sufrimiento.

Al ser un sujeto que no puede hacer una relación de deseo con el objeto, se identifica con el objeto desechable, y cae (se suicida) por que queda allí el objeto excluyendo al sujeto como tal.

El sujeto sujetado a una ser querido, que no se diferencia del otro, puede llegar a querer sucumbir junto al otro.

Para Lacan, la melancolía es un polo irreductible en la psicosis; esta marcado como sujeto a la muerte. El sujeto enferma por identificarse con lo que no tiene valor. No es punto de idealización, no es ideal del yo.

MANIA

No tiene contenido diverso de la melancolía. El yo sucumbe a la melancolía y en la manía lo ha dominado y hecho a un lado. En la manía entra en juego el influjo externo por el cual un gasto psíquico grande mantenido por largo tiempo se vuelve por fin superflo. La manía es triunfo, quedando oculto para el yo eso que ha vencido y sobre lo cual triunfa. El yo vence la perdida de objeto y queda disponible el monto de contra investidura que el sufrimiento dolido de la melancolía había atraído sobre si, y había ligado, el cual se dirige vorazmente ala búsqueda de nuevas investiduras de objeto.

En la manía, el ideal del yo se disuelve temporaria mente en el yo, después de que lo rigió antes con particular severidad. El maniaco es un talante triunfal y de auto arrobamiento que ninguna autocrítica perturba, puede regocijarse por la ausencia de inhibiciones, miramientos y auto reproches.

El sujeto maniaco es el que habla muchas cosas con o sin sentido, pero habla y habla sin poder para. Hace, hace, hace, sin parar. No tiene límites. Está en el acto, negando toda posibilidad de inconsciente, por eso es que el acto se opone al inconsciente.

El maniaco cree que puede hacer lo que para otros es imposible: Ej
- meterse en el mar en un día muy feo, creyendo que va a poder volver.
- creer que puede volar y se larga.

Repite estos actos que lo ponen al borde de la muerte, hasta que una de esas efectivamente se muere.

No piensan en las consecuencias.

Entonces, la manía es un intento de defensa frente al acto, para que el acto se produzca y no que él se lo produzca, pero va hacia la muerte. Que un OTRO REAL lo mate y no que él se produzca el acto.


PERVERSIÓN

El problema de la perversión, fue largamente tratado por Freud a través de una serie de artículos.

“La escisión del yo en el proceso defensivo”.

“Fetichismo”.

“La organización genital infantil…
y todos los casos que se presentan como homosexualidad femenina o masculina que aparecen en su obra.

Marcaremos algunas diferencias entre lo que es perversión homosexual y homosexualidad.

La homosexualidad desde el punto de vista de Freud es un síntoma, pero ¿Qué fantasma lo sostiene?

El problema es pensar como se estructura el fantasma. El perverso va en dirección a su objeto, pero se puede desviar del objeto.

¿Qué pasa con su fantasma? ¿Que pasa que puede desplazar el objeto sexual?
¿Por qué puede ser para él excitante el zapato una mujer y no sus genitales?
La perversión ha servido primeramente para reconocer y describir ciertas formas de desviación del instinto sexual con respecto a una norma:

La norma es:
ACCESO AL ORGASMO POR PENETRACIÓN GENITAL CON UNA PERSONA DEL SEXO OPUESTO.
Esta ley de la prohibición del incesto implícita. Sobre la base de tal definición, ha sido posible describir las conductas que se apartan de ella.

Son entre otras:
Pedofilia, Bestialidad, Sodomía y los casos en que la excitación sexual y el acceso al orgasmo se hallan sometidos a ciertas condiciones rituales: Fetichismo, Travestismo, Voyeurismo, exhibicionismo, Sado-masoquismo.

Rasgos y estructuras de perversión
Como rasgos de perversión, Freud define a la homosexualidad como síntoma, dado que se puede presentar tanto en la neurosis como en la psicosis. Y seria un efecto, como acto, de renegar la diferencia sexual anatómica de la siguiente manera:
En la neurosis el niño tiene su primer encontronazo con la diferencia sexual anatómica al descubrir que no hay pene en las niñas, ni en la madre y por lo tanto queda inmediatamente ubicado en que hay quienes no tienen y existiría la posibilidad de perderlo; esta es la amenaza de castración que produce angustia.

¿Qué salida se le da al castración?
O bien se reprime y la ley de diferencia de los sexos aparecería como efecto producto de la ley paterna “No te acostaras con tu madre” y entonces aquí hay una asunción de la ley de prohibición del incesto y por lo tanto una aceptación de que este representante de la ley –el padre- puede ser una figura castradora en términos de que puede obturar con ese acto castrador, la posibilidad de que se realice lo que está prohibido; y entonces reprime y en este juego de identificaciones puede luego posponer para elegir a alguien del otro sexo, aceptando la diferencia (que no sea ni mama ni papa) estructurando su fantasma que seria el sujeto dividido deseando en los semblantes del objeto las características que pudieron significar las figuras parentales esenciales, pero no a ellos como tal.

Por eso cuando encuentra en el otro algo, se encuentra con los limites que eso significa, no puede actuar el Edipo.

O bien con un intento de oponerse al inconsciente que como reprimido esta sosteniendo que al haber represión hubo diferencia sexual anatómica y una aceptación de la ley-el deseo circula, por que puede desear incluso lo prohibido. Si descansa en la neurosis, en el acto homosexual el sujeto ocupa el lugar (por ejemplo varón) de mujer y por lo tanto elige la mujer con pene.

Es decir de esta manera niega o reniega la diferencia sexual anatómica.
El efecto es: no hay diferencia. Tiene pene y aquel que esta en posición pasiva, también lo tiene, o a la inversa porque es intercambiable el acto homosexual.

Hay que poder diferenciar también en la neurosis, cuando se asienta esta homosexualidad que es actuada, por que puede estar ligada a actos perversos hasta llevar a algunos de ellos a la muerte.

En este caso, para arreglárselas con la angustia y con lo que esta represión significa, se plantea como síntoma.

Fuente: un compañero por mail

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martes, 17 de febrero de 2009

Bolilla 1 Psicopatología I (Resumen)

Nos mandaron por mail un resumen de la bolilla 1 de Psicopato, la subimos para todos, esperamos que les sea útil

FUNDAMENTOS CIENTÍFICOS DE LA PSICOPATOLOGÍA.

Desde la filosofía se plantea la pregunta ¿Qué es lo original en el ser humano?. Ante esto surgen dos respuestas:
1)NATURALEZA BIOLÓGICA ORIGINAL.
2)ÍNDOLE NATURAL HUMANA ORIGIANL.

1)NATURALEZA BIOLÓGICA ORIGINAL: es lo biológico en el hombre, lo que lo emparenta como ser de la naturaleza, vinculado al mundo animal. Se refiere al cuerpo biológico.
2)INDOLE NATURAL HUMANA ORIGINAL: se refiere a que hay algo en el hombre que lo hace distinto al resto de los seres vivos, que lo aleja del mundo animal. Eso que lo distingue es el ser humano como ser social, ser del lenguaje.


1) Desde la psiquiatría clásica, se va a explicar las enfermedades mentales desde la NATURALEZ BIOLOGICA, es decir, desde todo lo que tenga que ver con lo biológico. Entonces se plantea que para cada enfermedad psíquica existe un correlato orgánico (isomorfismo mente- cuerpo). Desde esta concepción NO SE HACE UN DIAGNÓSTICO ESTRUCTURAL que diferencie entre ESPECIES NOSOLÓGICAS (Neurosis, psicosis y perversión) ni entre TIPOS NOSOGRÁFICOS (histeria, fobia u obsesión- esquizofrenia, manía, melancolía, paranoia).

(a las especies nosológicas suele llamárseles también estructuras y a los tipos nosográficos se los puede llamar estructuras sintomáticas o modo de presentación fenoménica o modo de presentación sintomática, lo importante es que entiendas y puedas diferenciar que una se refiere a la estructura base (neurosis, psicosis y perversión) y el otro al modo en que se presentan los síntomas, que es desde ahí, desde lo que observas, que vas a poder establecer un diagnóstico en un paciente (dentro de neurosis: histeria, fobia u obsesión- dentro de psicosis: esquizofrenia, manía, melancolía, paranoia).

Siguiendo con la psiquiatría clásica (clínica semiológica psiquiátrica), dijimos que no hacen un diagnóstico estructural, ya que solo describen los síntomas, y conciben a la enfermedad como un proceso gradual, como una cuestión de grado que va de más a menos enfermedad, según que tipos de síntomas se presenten y en que cantidad. Es decir que por ejemplo, la histeria sería no tan grave, y si aparecen más síntomas como alucinación, ya sería psicosis, pero siempre como un proceso, que va de lo menos a lo mas enfermo.

La psiquiatría clásica se maneja con el DSM IV, ahí en donde se postulan cuales son los síntomas que se presentan en cada enfermedad. Se hace como un inventario de síntomas y de ahí se dice: “bueno, si aparece esto, es porque hay tal cosa”. Describen los síntomas, hablan de fenómenos sintomáticos y se limitan a describirlos.


2) En cambio, se plantea la psicopatología estructural, apoyada en el psicoanálisis. Freud y Lacan retoman la pregunta planteada por la filosofía y dicen: “si lo original en el hombre, aquello que lo diferencia de los animales, que lo aleja de lo biológico para darle especificidad humana es que el ser humano es un ser social, quiere decir que aquello que lo hace diferente es el LENGUAJE. Entonces se plantea el psicoanálisis (clínica diferencial psicoanalítica). Se comienza a pensar en el hombre como ser del lenguaje. Estos autores comienzan a hablar de enfermedades que son específicas de los hombres, que no se dan en los animales, por lo cual, la causa de estas enfermedades no puede ser lo biológico sino la palabra (por ejemplo, en las histéricas suele aparecer la ceguera de un ojo, ven de uno pero del otro no, esto es inexplicable desde lo biológico, no se da en los animales). Se empieza a pensar en la palabra como capaz de producir efectos en el hombre, como capaz de enfermar o curar.

Se plantea que el hombre es por excelencia un ser del lenguaje, desde antes que nazca ya se le está hablando. El lenguaje le preexiste desde la cultura y cuando el niño nace, a travez del lenguaje se lo lanza a la cultura.

Cuando el niño nace en CUERPO BIOLÓGICO, CUERPO ORGÁNICO (causalidad biológica), que a través de lo que la familia le habla, de que le dicen, como se lo dicen y quién se lo dicen, le van delimitando espacios de placer y sufrimiento, le van marcando lo aceptable y lo prohibido, le van planteando ideales con los que el niño se identifica. Es así como su cuerpo es cargado de significaciones. Estas significaciones son dadas desde otro, para que el niño pueda significarse es necesario otro que venga, le hable, le signifique experiencias, lo lance al mundo de lo simbólico, de lo contrario quedaría siempre como biológico. Estas significaciones van marcando el psiquismo del chico. Entonces, el niño se trasforma desde un CUERPO BIOLOGICO a un CUERPO PSÍQUICO, CUERPO ERÓGENO (la representación psíquica, en la psiquis, del cuerpo biológico). (CAUSALIDAD PSÍQUICA)

El niño, a través de las palabras del otro pasa de ser un cuerpo biológico, a un yo placer (yo ideal, CUERPO ERÓGENO) y luego a ideal del yo (aquello que la flia. marco como lo deseable, con lo cual el niño se identifica y lo va a buscar durante toda su vida).

Lo que sale en el programa como: biología, conducta, conciencia, inconciente.

¿Espacio de intersección o encrucijada?, se refiere a las distintas respuestas que se dieron desde la psicología respecto a que era lo original en el hombre:
a)La biología propone como obj. de estudio la conducta (acá surgen todas las teorías del conductismo, que se basan en isomorfismo mente- cuerpo).
b)La filosofía dice que lo específico del hombre es la razón, por lo cual propone como obj. de estudio la conciencia.
c)Las teorías mecanicistas dicen que lo original en el hombre es la acción, cuyo resultado es el comportamiento. Por lo cual proponen como obj. de estudio al comportamiento.
d)Y el psicoanálisis dice que lo original en el hombre, es el lenguaje, y por lo tanto el ICC. ya que el ICC. se estructura como lenguaje.

Desde estas respuestas surgen las distintas teorías psicológicas, cada una con su objeto de estudio, sus métodos, teorías y técnicas.
Se dice que el psicoanálisis puede ser un espacio de intersección entre estas distintas respuestas, ya que aborda todas las respuestas (conducta, lo biológico, el comportamiento, la CC y lo ICC)


Problemática del sujeto- objeto:
Acá se abarcan las concepciones que se tienen desde la psiquiatría clásica y desde el psicoanálisis se tienen respecto al sujeto y al objeto.
SUJETO:
Psiquiatría clásica:

Es CC, es el “yo como síntesis ilusoria”, el je del estadio del espejo, es cuando te mirás al espejo y decís “soy yo este que está acá”, lo cual es mentira, por que en esa imagen que te reconocés hay algo que desconés que tiene que ver con la parte icc.
En la psiquiatría clásica se considera que el sujeto es siempre cc, es ese que se mira y se reconoce, es el sujeto del enunciado, el yo formal. Desde esa concepción se basan para hablar de las enfermedades buscando causas orgánicas. No existiría nada como como una determinación icc, ya que el sujeto no es dividido sino cc.

Psicopatología estructural:
El sujeto es un sujeto divido: icc- prcc- cc.
Cuando se mira al espejo y se reconoce en realidad se desconoce, ya que hay una parte de él que no conoce y que sin embrago habla por encima de él. Es lo icc que determina, que se expresa en el síntoma, en el lapsus, en los sueños, etc.
Es el moi, lo cual quiere decir que hay una parte desconocida que remite al icc.

OBJETO
Psiquiatría clásica:

El objeto va a ser conocido por el sujeto, no lo va a determinar. Es algo objetivo que está ahí afuera y al cual el sujeto puede acceder y conocer

Psicopatología estructural:
El objeto desde la psicopato estructural va a ser siempre un obj. perdido, un obj “a”, que va a introducir al sujeto a la dialéctica del deseo y lo va a lanzar a su búsqueda en la vida. El sujeto cada vez que se encuentre con un objeto, no va a ser ese objeto perdido, ya que esto es imposible, por que el obj primero es siempre perdido. El sujeto se va a relacionar y va a amar a los semblantes de aquel primer obj.
Además, este primer objeto va a ser el significante unario (S1), el primer siginifcante que va a significar al sujeto, que le va a dar sentido y lo va a introducir en el campo del simbolismo. Pero nunca el S1 va a significar a este sujeto (S2) en forma completa, sino que siempre va a dejar algo que desear, algo sin completar, esto “a” que arroja al sujeto a la vida. ( se refiere a que la mamá, que va a ser el primer significante que significa al niño y le comienza a hablar, nunca lo va a significar en forma completa, es decir que en algún momento va a salir de la primer momento del Edipo en donde el niño era su deseo y ella era el deseo del niño, y le va a mostrar a este niño que hay algo más allá de él, por lo cual la madre se constituye como objeto perdido, que deja algo sin satisfacer, deja el semblante del objeto, que va a lanzar el niño a la búsqueda y a la vida)



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jueves, 5 de febrero de 2009

Las causas de la Histeria (Parte 6). Juan D. Nasio

6-EL SÍNTOMA DE CONVERSIÓN DESAPARECE SI COBRA UN VALOR SIMBÓLICO, EL QUE PRODUCE LA ESCUCHA DEL PSICOANALISTA
Porque alguien me escucha v quiere descubrir el enigma de los malestares de mi cuerpo, estos malestares cobraran un sentido en mi historia: tal vez así podrán desaparecer alguna vez.
Puesto que la conversión —decíamos— no es la buena solución, ¿cómo tratar el exceso y curar al histérico de lo inconciliable que lo parásita? Partimos de la hipótesis siguiente: la escucha y la interpretación del psicoanalista funcionan como yo simbólico, es decir, como conjunto de representaciones. Se trata de un yo capaz de acoger la representación inconciliable que el yo histérico reprime y de neutralizar así la sobrecarga mórbida, distribuyéndola entre el conjunto de sus propias representaciones. La escucha del analista íntegra y disipa lo que el histérico reprime y concentra. De este modo, el sujeto se cura de lo inconciliable y el síntoma de conversión podrá desaparecer. Estamos formulando estrictamente, en los términos del vocabulario energético, aquel principio general según el cual un síntoma conversivo se desvanece si cobra el valor simbólico que la escucha y la interpretación del psicoanalista le confieren. Que un síntoma cobre un valor simbólico y tenga la posibilidad de desaparecer, significa que la representación inconciliable a la que este síntoma había venido a sustituir pudo ser integrada en el sistema de representaciones de la escucha analítica, y que su sobrecarga pudo ser diseminada. Estamos formulando lo mismo mediante dos expresiones diferentes, una energética y otra simbólica. Decir que la representación inconciliable se integra en el seno del yo de la escucha equivale a decir que la escucha del analista otorga un sentido simbólico al síntoma conversivo y lo hace desaparecer. La escucha analítica actúa, pues, tanto en el registro energético como en el simbólico.
Ahora bien, como es evidente, para que un síntoma conversivo adquiera significación simbólica y desaparezca, tendrá que cumplirse una única condición: que sea dicho por el paciente y recogido por una escucha, no una escucha que revele un sentido oculto y ya existente, sino una escucha generadora de un sentido nuevo. Pero, ¿cómo admitir que la escucha silenciosa de un analista, aparentemente pasiva, es capaz de engendrar sentido por sí sola? ¿Y cómo admitir que el engendramiento de este sentido hace desaparecer el síntoma? Una escucha tendrá efectivamente el poder de engendrar un sentido nuevo si es la escucha de un psicoanalista habitado por un deseo en hueco, preparado para recibir el impacto de un dicho sintomático. Entendámonos: para que el síntoma conversivo cobre sentido, no basta con que el paciente lo nombre y hable de él a otro. Aún es preciso que la escucha que recibe este decir sea una escucha transferencial, esto es, la escucha de un terapeuta que desea entrar en la psique del paciente hasta el punto de encarnar en ella el exceso irreductible, de constituirse en ella como el núcleo del sufrimiento. Si lo consigue, es decir, si su deseo de analista está presente, identificado - con la causa del sufrimiento sufrimiento, entonces el psicoanalista será llevado a decir la interpretación o a hacerla surgir indirectamente en la palabra del analizando. Para que el analista sea llevado a decir la interpretación, habrá hecho falta, ante todo, que se identifique con el exceso inasimilable, esto es, que pase a ser la energía misma. Para encontrar la buena interpretación no hay ninguna necesidad de buscarla en los libros ni en el trabajo del pensamiento; surgirá de improviso si el analista supo colocarse antes en el centro del foco psíquico del exceso. Identifíquense con el núcleo del sufrimiento y la interpretación brotará: y, cuando aparezca, se ofrecerá como un sustituto de la representación intolerable, radicalmente distinto de ese otro sustituto que era el síntoma de conversión.
Antes de la escucha, la representación inconciliable era dicha por el síntoma a través de la conversión, y esto hacía sufrir; con la escucha, la misma representación es dicha por la interpretación y esto disipa el sufrimiento. ¿Por qué? Porque el analista, al decir la representación inconciliable a través de la interpretación, logra que el exceso que pesaba sobre la representación se disemine entre la familia de representaciones que la escucha analítica encarna (yo simbólico). Al yo del histérico extenuado y enfermo por querer reprimir en vano, le inserto como psicoanalista mi deseo de ser el sufrimiento del síntoma: y, gracias a la interpretación, vuelvo conciliable la representación hasta entonces inconciliable. De este modo el síntoma se hará compatible con el resto del cuerpo, es decir, será llevado a desaparecer. Con mi escucha, o sea con mi inconsciente, acepto integrar lo que el yo histérico rechaza. Es suficiente este deseo del analista, aun silencioso y tácito, para que la escucha vivifique al síntoma con un valor simbólico y, en consecuencia..., lo haga desaparecer. Sí, la escucha da un sentido y el sentido mata al síntoma, porque lo "ordinariza", lo trivializa y le hace ocupar un lugar entre otros acontecimientos en la constelación de acontecimientos de la vida psíquica del sujeto. Mientras no ha sido escuchado, el síntoma sigue siendo la espina que, por inasimilable, hace sufrir; pero fue preciso que la escucha lo tornara significante para que el sufrimiento menguase y el síntoma se disolviera.
En resumen, es como si la escucha del psicoanalista funcionara como una familia de representaciones que da acogida a la representación inconciliable, hasta entonces reprimida por el yo histérico. El exceso de sobrecarga se reparte así entre los diferentes miembros de esa familia auxiliar que es el yo simbólico haciendo las veces de escucha. La resolución del exceso de afecto se cumple, pues, gracias a la dispersión y disipación de la energía entre las representaciones de este conjunto que es el yo de la escucha. Por fin, liberada de la sobrecarga y homologada
con otras representaciones hermanas, la representación antaño inconciliable y ahora apaciguada podrá volver a integrarse en el yo que la había repelido. La escucha analítica obraría, pues, como relevo, a través del cual la representación inconciliable se torna conciliable; relevo entre un yo enfermo que reprime y un yo nuevo, antaño histérico, que en lo sucesivo acepta. Estructuralmente hablando, el conjunto de representaciones que reprime —llamado yo histérico—, el conjunto de representaciones que acoge —llamado yo simbólico, es decir, la escucha psicoanalítica— y el conjunto de representaciones de un yo nuevo que ahora acepta, constituyen, dentro del marco de la transferencia, tres conjuntos que se superponen. Estos conjuntos se fundan en una sola y misma estructura llamada lo inconsciente, un inconsciente que no pertenece ni a uno ni a otro de los partenaires analíticos.

Organización del material:

1-Nuestra lectura de la primera teoría de Freud: el origen de la histeria es la huella psíquica de un trauma

2-La histeria es provocada por una defensa inadecuada del yo: la represión

3-La histeria es provocada por el fracaso de la represión la conversión

4-El sufrimiento del síntoma de conversión es el equivalente de una satisfacción masturbatoria

5-La elección de órgano, asiento de la conversión

6-El síntoma de conversión desaparece si cobra un valor simbólico, el que produce la escucha del psicoanalista

7-Nuestra lectura de la segunda teoría de Freud: el origen de la histeria es un fantasma inconsciente

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martes, 30 de septiembre de 2008

Las causas de la Histeria (Parte 5). Juan D. Nasio

5-LA ELECCIÓN DE ÓRGANO, ASIENTO DE LA CONVERSIÓN
Ya quedó entendido que para desbaratar y sortear la presión de la represión, la sobrecarga tuvo que hallar esa salida conversiva en lo corporal e investir un órgano preciso. Ahora bien, ¿en qué forma se elige este órgano? ¿Cómo se explica que la carga irrumpa en una determinada zona corporal y no en otra? Precisamente, la región somática afectada por el síntoma de conversión corresponde a aquella parte del cuerpo alcanzada antaño por el trauma, y que pasó a constituir asi una imagen determinada. En la conversión, la carga energética abandona la imagen inconsciente para ir a "energizar" el órgano cuyo reflejo es esta imagen. La elección del asiento somático de la conversión se explica entonces, esquemáticamente, por la secuencia siguiente: parte del cuerpo percibida en la escena traumática (por ejemplo, el brazo) —> imagen inconsciente de un brazo —> parálisis conversiva del brazo. Por supuesto, estos tres estados sucesivos del cuerpo —cuerpo percibido, cuerpo en imagen y cuerpo sufriente— no siempre se refieren al cuerpo de una misma persona. La zona corporal percibida en ocasión del trauma puede pertenecer tanto al cuerpo del niño como del adulto seductor, y hasta al de un testigo de la escena. Pues lo importante no es saber a quién pertenece el cuerpo, sino qué parte del cuerpo percibió el niño más intensamente en el momento del trauma, es decir, con más pregnancia. Por ejemplo, si durante la escena traumática de seducción se escuchan los gritos indignados de un testigo —pongamos por caso, una madre horrorizada que sorprende al padrastro tocando el cuerpo de su hija—, entonces el síntoma somático de conversión adoptará la forma de una inhibición en la voz (afonía) que años después afectará a la hija, convertida en mujer histérica. Los gritos de la madre, percibidos e inscritos en el inconsciente de la niña, resurgirán ulteriormente en ésta como pérdida de su propia voz. El histérico actualiza en su cuerpo (afonía) la señal psíquica impresa por el cuerpo del otro (gritos de la madre).
Si resumimos los dos aspectos esenciales de la conversión, que acabamos de examinar, la constancia del exceso de energía al pasar del estado sexual-psíquico al estado de sufrimiento somático, y la persistencia de una zona del cuerpo al pasar del estado de imagen inconsciente al estado de órgano conversivo, comprenderemos hasta qué punto la solución conversiva es una solución mala e inapropiada. La energía cambió sin duda de sistema, pero el sujeto sigue sufriendo porque el motivo de su sufrimiento no ha variado. Sea en el plano psíquico o en el plano del cuerpo, el sujeto sufre de estar habitado por un exceso inasimilable e irreductible. La conversión es una mala solución porque no resuelve la dificultad principal causante de la histeria, a saber: el encierro del exceso de carga energética en un elemento aislado y desconectado del conjunto, tanto se trate de una representación psíquica como de una zona corporal conversiva. La salida conversiva es, en efecto, una mala solución, porque el problema de la incompatibilidad permanece intacto: lo que antes fue incompatibilidad de la representación con el conjunto de representaciones constitutivas del yo del histérico, es ahora incompatibilidad de un sufrimiento somático que no obedece a las leyes del cuerpo real.
Pero surge de inmediato este interrogante: si la conversión no es la buena solución, ¿habría una manera más adecuada de tratar el exceso?, ¿una solución que no fuese este cambio de estado en el que, como hemos visto, el exceso sigue siendo un exceso? Sí, empezar de nuevo y distribuir este exceso en una multiplicidad de representaciones, colectivizar el exceso; en síntesis: diseminarlo y, de este modo, desactivarlo. Pero, ¿de qué manera? Este es el punto en que debemos introducir la escucha del psicoanalista, considerada justamente como una diseminación del exceso y como una vía posible para curar al sujeto de lo inconciliable.

Organización del material:

1-Nuestra lectura de la primera teoría de Freud: el origen de la histeria es la huella psíquica de un trauma

2-La histeria es provocada por una defensa inadecuada del yo: la represión

3-La histeria es provocada por el fracaso de la represión la conversión

4-El sufrimiento del síntoma de conversión es el equivalente de una satisfacción masturbatoria

5-La elección de órgano, asiento de la conversión

6-El síntoma de conversión desaparece si cobra un valor simbólico, el que produce la escucha del psicoanalista

7-Nuestra lectura de la segunda teoría de Freud: el origen de la histeria es un fantasma inconsciente


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jueves, 25 de septiembre de 2008

Conceptos claves para leer a Vigotsky

Material de la cátedra de Sanitaria A
Psicología
Instrumental: naturaleza mediacional de los procesos psicológicos.
Cultural: maneras estructuradas socialmente para proporcionar instrumentos.

Histórica: nuevas herramientas de pensamiento dan lugar a nuevas estructuras mentales.

Interaccionista: la conciencia y los procesos psicológicos superiores tienen su raiz en la relación con objetos y condiciones objetivas de la vida social.

Procesos psicológicos superiores

Internalización de prácticas sociales. El desarrollo es visto como un proceso socialmente organizado y dependerá de las situaciones sociales en las que el sujeto participa.

Procesos psicológicos elementales
Se relacionan con mecanismos biológicos (memoria, sensopercepción, etc).
Se emparenta con la maduración y el crecimiento.
Los procesos psicológicos elementales se reorganizan y transforman en virtud de los instrumentos de mediación interiorizados.

Zona de desarrollo próxima
El nivel de desarrollo potencial estaría constituido por lo que el sujeto podría llegar a hacer con ayuda de instrumentos proporcionados externamente. La zdp sería la diferencia entre el desarrollo efectivo y el potencial.

Fuente: aula virtual


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martes, 23 de septiembre de 2008

El mago sin magia Selvini Palazzoli y otros

Cómo cambiar la situación paradójica del psicólogo en la escuela
Prefasio
Quien decide publicar un libro debe sobreponerse a una serie de dudas, a menudo muy razonables. Piensa que con algo más de elaboración podría mejorarlo, suprimir determinados desniveles, dar el debido realce a conceptos importantes formulados con excesivo sigilo, suavizar algunas ampulosidades extemporáneas... dudas especialmente razonables en el caso de la presente obra.
Es por demás evidente que en este libro se narra de manera implícita la historia de un grupo surgido de la alianza, un tanto heterogénea, de psicólogos que actúan en grandes establecimientos educacionales -escuelas, institutos para recuperación de menores discapacitados, etcétera- con un líder terapeuta de la familia, profesionalmente ajeno a los problemas de la escuela. La confluencia del descontento crónico de los psicólogos con el entusiasmo suscitado por el líder respecto de los modelos conceptuales sistémicos aplicados a la familia, fomentó ilusiones que hubo que redimensionar después en el trabajo de campo, en función de la lección extraída de los errores cometidos. Estos errores, examinados a distancia y con un juicio ya formado, revelan ser de una magnitud tal que hasta cuesta admitirlos. Ejemplo de ello es que el grupo, aunque desde el principio tuvo el pleno convencimiento de que había una diferencia radical entre la posición del psicólogo en la escuela y la del terapeuta en la familia, fue incapaz por largo tiempo de conceptualizar en términos no fragmentarios, claros y exhaustivos en qué consistía esa diferencia. Se obstinó por ejemplo, en realizar intervenciones propias de las terapias familiares. Por último llegó a comprender que los modelos conceptuales adoptados, antes que servir de instrumento a reivindicaciones precipitadas, debían ser útiles para indagar las causas de la disfunción interaccional entre el psicólogo y la escuela. Se pudo aclarar así -y en mi opinión éste es el aporte más válido de nuestro trabajo- que el psicólogo, tanto si su presencia había sido requerida por el establecimiento como en el caso contrario, se sentía en él totalmente descalificado, del mismo modo como se sentiría descalificado por su paciente el psicoanalista de poca valía que omitiese aplicar la norma básica, que en lo esencial consiste en definir la relación con el paciente y dictar las reglas tendientes a asegurar los medios para controlarla.

Pero en el caso del psicólogo, una vez aclarado este punto fundamental surgía una nueva dificultad: la de imaginar de qué manera podría definir por anticipado, en el establecimiento educacional, la relación con los usuarios de sus servicios y estructurar así el contexto adecuado a su profesionalismo. Dificultad nada despreciable si se tiene en cuenta que ni siquiera estaba en claro quiénes serían, en definitiva, esos usuarios.

Es interesante destacar que esa operación, la difícil etapa de las negociaciones con los directivos de la escuela, que por fuerza debe ser la operación preliminar, fue en realidad la última que el grupo encaró. He dado ex profeso el calificativo de difícil a la etapa de las tratativas para que se advierta toda su complejidad. No basta con que el psicólogo entregue a la escuela o establecimiento educacional un programa escrito. En el capítulo final de la tercera parte y también en los puntos tercero y sexto de la ejemplificación de los casos, se indica en qué forma se, debe buscar el consenso en los distintos niveles jerárquicos para que, en los hechos, no resulte sólo aparente.

En la segunda parte, dedicada a las reflexiones teóricas, intentamos presentar el enfoque sistémico, no en términos genéricos, sino aplicado al ámbito educacional específico. En algunos casos lo logramos; véase, por ejemplo, el punto quinto, donde se explica cómo logró el grupo liberarse de determinadas exigencias -incuestionables en teoría pero ilusorias en la práctica- mediante la delimitación, dentro del sistema educacional amplio, de subsistemas operativarnennte accesibles. Otros, puntos, en cambio, dejan traslucir aún la transferencia de modelos teóricos abstractos. "La comunidad escolar como sistema", por ejemplo, requiere de una mayor profundización, aunque más no fuera porque los educadores, sobre todo en la coyuntura actual, no son por cierto figuras cuya perdurabilidad sea comparable a la de los progenitores. Sobre este tema nos remitimos a la reciente investigación de B. Z. Tucker, la cual demuestra que los alumnos [B. Z. Tucker: "The family and the school: Utilizing human resources to promote leaming", Family process. 1976, 5, 1, págs. 97-142.] transfieren con frecuencia al aula los comportamientos familiares, así como los educadores, por su parte, reproducen los modos de comportamiento de los padres. En este sentido cabe señalar que la tan recomendada colaboración entre la familia y la escuela, tal como hoy se la enfoca, es decir, sin el control de oportunas investigaciones, a menudo facilita, en vez de obstaculizada, la transferencia a la escuela (que podríamos llamar "contagio") de algunas disfunciones y mitos familiares que afectan no sólo a los "fracasados", sino también a los inevitables "primeros de la clase". Nuestra investigación aportó múltiples pruebas al respecto.

Los casos ejemplificados en la cuarta parte hacen necesario un comentario explicativo. Creo que no pocos psicólogos con alguna versación en la materia acotarán que no se necesitaba tanto esfuerzo para llegar a intervenciones que muchos efectúan por instinto o por experiencia. El comentario es pertinente. Prueba de ello son las soluciones geniales de situaciones complejas, citadas por Watzlawick en Change o en su reciente obra La realtà della realtà [P.Watzlawick: la realta de la realta, Roma, Astrolabio, 1976], a las que en tiempos cronológicamente lejanos llegó alguien que nada podía saber de parámetros sistémicos ni de acumulaciones retroactivas. En cuanto nos concierne, nos esforzamos por conceptualizar y analizar de modo formalista las metodologías empleadas para que puedan transmitirse -libres de los "carismas" naturales- y ser susceptibles de crítica, discusión y perfeccionamiento.

Por eso, este libro se presenta tal como es, con todas las limitaciones propias de un primer experimento y como propuesta sujeta a nuevas tentativas. El conocimiento de los errores más burdos en que incurrió un equipo de pioneros podrá facilitar a otros un comienzo menos desfavorable.

Por nuestra parte seguimos estudiando y profundizando problemas individuales. Lucio D' Ettorre, miembro de nuestro grupo, está a punto de publicar un ensayo muy sutil concerniente al problema de definir la relación y la discrepancia de las jerarquías lógicas en la interacción entre psicólogos y educadores.

Confiamos en que también en otras latitudes haya quien se interese por indagar estas cuestiones y esperamos que su aporte sea más amplio y valioso que éste.

Nos preguntamos, por último, en el supuesto de que algunos de nuestros lectores sean docentes, cuál será su reacción. A nuestro entender opinarán que la obra está "del lado de los psicólogos". ¡Y tendrán sus razones! Si ya es bastante difícil que nuestro intelecto acepte el modelo sistémico, donde las dicotomías entre "buenos" y "malos" son inadmisibles, mucho más difícil resulta liberarse emocionalmente de determinados condicionamientos. Aun cuando en la nota de la página 28 que se refiere a los profesores "diabólicos", aclaramos nuestra posición conceptual, en no pocas ocasiones, aquí y allá, se entrevé la inseguridad, la desconfianza y la ironía que invalidan las relaciones de los psicólogos escolares con los rectores y docentes. Y sin embargo, o mejor dicho justamente por ese motivo, esta obra es un primer paso para ir al fondo del asunto: tomar nota de las dicotomías existentes para superarlas y establecer auténticos contextos de colaboración.

Se trata, sin duda, de una tarea penosa, equiparable a la que debimos sobrellevar junto con los colegas terapeutas de la familia, cayendo en los mismos errores, para llegar a convencemos de una buena vez del conocimiento sistémico según el cual resulta evidente que dentro de un determinado juego interaccional nosotros, los terapeutas, no hubiéramos sido en absoluto mejores padres que aquellos a quienes nos sentíamos inclinados a criticar.
Mara Selvini Palazzoli




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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Otro Preguntero para Psicobiologia y van...

Preguntero de ejercicio para alumnos de Psicobiología Experimental 08.

1) Según los criterios del DSM IV ¿Cuál de los siguientes fármacos induce trastornos en el estado de ánimo?
a) Cafeína
b) Cannabis
c) Nicotina
d) Alucinógenos

2) ¿Cuál, de estos pares de psicofármacos, estaría integrado por dos compuestos químicamente homólogos?
a) Cafeína - Nicotina
b) Fenciclidina – Ketamina
c) LSD – Marihuana
d) IMAO – Clozapina

3) ¿Cuál, de éstos psicofármacos, tiene un efecto combinado sobre los receptores de dopamina (DA), serotonina (5HT), y/o norepinefrina (NE)?
a) Morfina
b) Ketamina
c) Barbitúrico
d) Cocaína

4) ¿Cuál, de los psicofármacos siguientes, NO actúa sobre las vías dopaminérgicas (DA)?
a) Inhibidor de la recaptación de norepinefrina y dopamina (IRND)
b) Morfina
c) Inhibidor de la MAO
d) Antipsicóticos atípicos

5) ¿Qué psicofármaco tiene acción bloqueante sobre la recaptación de neurotransmisores?
a) Nicotina
b) Ansiolíticos
c) Anfetamina
d) Antipsicóticos clásicos

6) ¿Qué psicofármaco es un “antagonista post-sináptico” de su vía específica?
a) Inhibidor reversible de la MAO A (IRMA)
b) Antidepresivos Tricíclicos (ATC)
c) Fencilcidina (PCP)
d) Benzodiacepinas

7) ¿Qué psicofármaco NO actúa como modulador alostérico de la actividad GABAérgica?
a) Nicotina
b) Barbitúricos
c) Alcohol
d) Benzodiacepinas

8) ¿Cuál de los siguientes fármacos tiene propiedades antihistamínicas?
a) Morfina
b) Clozapina
c) Fenciclidina (PCP)
d) Alucinógenos

9) Un estado melancólico, podría ser atenuado o revertido con:
a) Antagonistas de serotonina y dopamina (ASD)
b) Benzodiacepinas
c) Heroína
d) Inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS)

10) Que la fenciclidina (PCP) induzca un cuadro psicótico tan completo, implicaría que en esquizofrenia:
a) Hay aumento de histamina
b) Hay un déficit dopaminérgico
c) Hay un déficit glutamatérgico
d) Hay incremento en la actividad glicinérgica




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martes, 9 de septiembre de 2008

Las causas de la Histeria (Parte 4). Juan D. Nasio

4-EL SUFRIMIENTO DEL SÍNTOMA DE CONVERSIÓN ES EL EQUIVALENTE DE UNA SATISFACCIÓN MASTURBATORIA
Conversión
El tercer desenlace de la lucha con la represión, el que aquí nos interesa, consiste en la transformación de la carga sexual excesiva en influjo nervioso igualmente excesivo que, actuando como excitante o como inhibidor, provoca un sufrimiento somático. Así pues, la conversión se define, desde el punto de vista económico, como la transformación de un exceso constante de energía que pasa del estado psíquico al estado somático.. Este salto de lo psíquico a lo somático, que es aún hoy un interrogante abierto, podría describirse así: la sobrecarga energética se suelta del collar de la representación intolerable, conserva su naturaleza de exceso y resurge transformada en sufrimiento corporal, sea en forma de hipersensibilidad dolorosa o, por el contrario, en forma de inhibición sensorial o motriz. Puesto que en el paso de lo psíquico a lo físico el exceso de energía permanece constante —es decir, siempre desmedido—, podemos admitir que el sufrimiento de un síntoma somático es una energía equivalente a la energía de excitación del trauma inicial o, para ser más exactos, a aquel exceso de afecto sexual que comparábamos con un orgasmo.
Esta permanencia de un mismo exceso de energía justificaría la impresión del psicoanalista cuando, ante manifestaciones somáticas de carácter histérico, acaba reconociendo en ellas la expresión sustitutiva de un orgasmo sexual. Para ser más precisos, de un orgasmo obtenido por masturbación, pues no olvidemos que la sexualidad del histérico es esencialmente una sexualidad infantil. Una repentina mancha roja en el cuello de un paciente histérico al final de una sesión puede ser considerada, desde el punto de vista psicoanalítico, como el equivalente cutáneo de un orgasmo. Vómitos atípicos, enuresis en un niño, una crisis de llanto, una afonía o una parálisis histérica de la marcha constituirán, en definitiva, la manera irregular y neurótica de que se vale el histérico para vivir su sexualidad infantil. Así pues, los síntomas de conversión han de ser tenidos por equivalentes corporales de satisfacciones masturbatorias infantiles.
En consecuencia, de los tres fracasos de la represión fracaso por desplazamiento de la sobrecarga de una representación a una idea en la neurosis obsesiva, fracaso por proyección de la sobrecarga del interior psíquico al mundo exterior en la neurosis fóbica, y fracaso por conversión de la sobrecarga en el síntoma somático, este ultimo constituye el mecanismo específico de la histeria. De aquí en más, Freud sustituirá la antigua denominación de "histeria de defensa" por la expresión "histeria de conversión".

Organización del material:

1-Nuestra lectura de la primera teoría de Freud: el origen de la histeria es la huella psíquica de un trauma

2-La histeria es provocada por una defensa inadecuada del yo: la represión

3-La histeria es provocada por el fracaso de la represión la conversión

4-El sufrimiento del síntoma de conversión es el equivalente de una satisfacción masturbatoria

5-La elección de órgano, asiento de la conversión

6-El síntoma de conversión desaparece si cobra un valor simbólico, el que produce la escucha del psicoanalista

7-Nuestra lectura de la segunda teoría de Freud: el origen de la histeria es un fantasma inconsciente

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martes, 2 de septiembre de 2008

Biopsicología John Pinel (Resumen)

Cap. 1 LA BIOPSICOLOGIA COMO NEUROCIENCIA.-
La biopsicologia es el estudio científico de la biología del comportamiento, algunos se refieren a este campo como biopsicologia, biología del comportamiento o neurociencia. La psicología es el estudio científico del comportamiento, el estudio científico de todas las actividades manifiestas del organismo, así como de todos los procesos internos como el aprendizaje, la memoria, la motivación, la percepción y la emoción. En 1949 D.O.Hebb, desempeño un papel clave en su aparición; desarrollo la primera teoría comprensible sobre el modo en que fenómenos psicológicos tan complejos como las percepciones, las emociones, los pensamientos y la memoria pueden ser producidos por la actividad cerebral. Hebb se baso en experimentos con animales de laboratorio y con seres humanos, con estudios clínicos y en argumentos lógicos desarrollados a partir de las propias observaciones de la vida.
Neuronas.- Células del sistema nervioso especializada en recibir y transmitir señales electroquímicas.

Neurociencia.- El estudio científico del sistema nervioso.

¿Qué relación existe entre la biopsicologia y las otras disciplinas de la neurociencia?

Las neurociencias constituyen un esfuerzo de equipo y los biopsicologos son miembros de este equipo. Estos aportan sus investigaciones sus conocimientos acerca del comportamiento y de los métodos de investigación del comportamiento. A continuación se presentan algunas de esas disciplinas de la neurociencia que resultan especialmente importantes para la biopsicologia:

 Neuroanatomía.
 Neuroquimica.
 Neuroendocrinología.
 Neuropatología.
 Neurofarmacologia.
 Neurofisiología.

¿Que tipo de investigación caracteriza el enfoque biopsicologico?

Sujetos Humanos y no humanos.-
Tanto los seres humanos como los animales no humanos son objeto de la investigación biopsicologica. Entre los no humanos, las ratas son los sujetos más comunes sin embargo, los ratones, gatos, perros, y primates no humanos también son ampliamente estudiados.

Los humanos presentan varias ventajas sobre los otros animales como sujetos experimentales de la investigación biopsicologica: pueden seguir instrucciones, pueden informar acerca de sus experiencias subjetivas y sus jaulas son más fáciles de limpiar; los humanos son a menudo más baratos dado que los animales de mayor calidad son aceptables, dado que el gasto de animales son prohibitivos salvo para las investigaciones mejor financiadas. Y la principal ventaja del ser humano es que posee un cerebro humano ya que estos difieren de los otros mamíferos principalmente en su tamaño general y en su desarrollo cortical en otras palabras las diferencias entre las otras especies y los humanos son más cuantitativos que cualitativas. Y por el contrario los animales no humanos tienen tres ventajas sobre los humanos que son: el cerebro de los animales no humanos son más simples que el de los humanos, la segunda surge a menudo del enfoque comparativo el estudio de los procesos biológicos entre distintas especies, la tercera es que se pueden llevar investigaciones en animales no humanos en laboratorio que con humanos que por motivos éticos no se realizan. Los biopsicologos muestran real interés y preocupación considerable por sus sujetos ya sean de su propia especie o no.

Experimentos y no experimentos.-
La biopsicologia implica estudios experimentales como no experimentales, dos estudios experimentales típicos son los cuasiexperimentales y los casos clínicos.
El experimento es el método empleado por los científicos para averiguar las causas de lo que ocurre, y resulta ser casi el responsable único de nuestra forma de vida moderna. Para dirigir un experimento con seres vivos el investigador el investigador debe empezar diseñando dos o más condiciones bajo las cuales se evaluara al sujeto, cada grupo diferente de sujetos se estudia bajo una de las condiciones a esto se le llama diseño intersujeto, de ahí se miden los resultados de manera que solo exista una diferencia relevante entre las condiciones que se comparan a esto se le llama variable independiente; la variable medida por el investigador para determinar el efecto de la variable independiente se denomina variable dependiente.cuando existe mas de una diferencia que pueda afectar la variable dependiente, es difícil saber si es la variable independiente o la diferencia no intencionada llamada variable extraña. Un experimento llevado a cabo por Lester y Gorzalka(1988) este era una demostración del efecto Coolidge este es que un macho cuando copula, y se vuelve incapaz de continuar la copula con una pareja sexual, puede a menudo a reanudarla con una nueva pareja.

Nota: el efecto Coolidge se le da este nombre por el Presidente Calvin Coolidge que durante a una visita a una granja avícola la Sra. Coolidge pregunto al granjero como se las arreglaba su granja para producir tantos huevos con tan pocos gallos.

El granjero explico con orgullo que sus gallos cumplían con su deber docenas de veces al día. Quizás debería hacérselo saber al Sr. Coolidge respondio la primera dama en voz muy alta.
El Presidente oyó el comentario y pregunto al granjero: ?los gallos cubren a la misma gallina cada vez? No, contesto el granjero hay muchas gallinas para el mismo macho; Quizas debería hacérselo saber a la Sra. Coolidge contesto el presidente.

Estudios cuasiexperimentales.-
Estudios de grupos de sujetos que hayan sido expuestos, en la vida real, a las condiciones que interesen al investigador, estos estudios tienen el aspecto de experimentos, pero no son verdaderos experimentos, porque las variables confundidas potenciales no han sido controladas, por ejemplo por medio de la asignación al azar de los sujetos a las distintas condiciones.

Estudios Clinicos.- Los estudios que se centran en un solo caso o sujeto se conocen como casos clinicos. Al centrarse en un solo caso proporciona una visión mas profunda y constituyen una excelente fuente de hipótesis que se pueden someter a prueba.

Investigación basica y aplicada.-
La investigación Biopsicologica puede ser básica o aplicada, la primera esta motivada principalmente por la curiosidad del investigador; su único propósito es adquirir conocimiento. Y la segunda pretende aportar algún beneficio directo para a la humanidad. Las aplicaciones parten del conocimiento de los principios básicos, y que no se puede llegar a una aplicación sin pasar antes por un conocimiento básico.

¿Cuáles son las divisiones de la biopsicologia?

Psicología fisiológica.- Es la parte de la biopsicologia que estudia los mecanismos neurológicos del comportamiento por medio de la manipulación directa del cerebro en experimentos controlados.

Los métodos de manipulación del cerebro corrientes son los quirúrgicos y eléctricos da mayor importancia a los estudios que contribuyen al desarrollo de las teorías sobre el control neural del comportamiento mas que a la investigación que proporcione un beneficio practico inmediato.

Psicofarmacologia.- se parece a la psicología fisiológica, excepto por el hecho de que se centra en la manipulación de la actividad nerviosa y del comportamiento mediante fármacos.estudian los efectos de los fármacos en animales de laboratorio y en humanos, siempre que la ética de la situación lo permita.

Neuropsicología.- Es el estudio de los efectos psicológicos de las lesiones cerebrales en pacientes humanos.trata exclusivamente casos clínicos, con estudios cuasiexperimentales de pacientes con lesión cerebral como resultado de un accidente, una enfermedad o una operación quirúrgica, la capa externa de los hemisferios cerebrales, la corteza cerebral, es más susceptible de ser dañada por un accidente o por la cirugía.

Psicofisiologia.- Estudia la relación entre la actividad fisiológica y los procesos psicológicos en sujetos humanos, los procedimientos son no invasivos; la medida habitual del encefalograma (EEG).

Neurociencia Cognitiva.- La más reciente de las Biopsicologias los neurocientíficos estudian las bases neurales de la cognición son los procesos intelectuales superiores, como el pensamiento, la memoria, la atención y procesos de percepción complejos de ello que implique a sujetos humanos, por lo mismo sus métodos son no invasivos.

Psicología comparada.- Los Biopsicologos estudian los mecanismos nerviosos del comportamiento, la Psicología comparada no se limita a eso estudia la genética, la evolución y la adaptabilidad del comportamiento, comparando entre cada especie. La teología el estudio del comportamiento animal en su ambiente natural.

Actividades Convergentes: ¿Cómo trabajan juntos los Biopsicologos?

Actividad Convergente.- El uso de distintos enfoques de investigación para resolver un único problema.

El síndrome de Korsakoff es el transtorno neuropsicologico frecuente en alcohólicos, cuyo principal síntoma es una alteración de la memoria y la falta de Tiamina (vitamina B1), esto se da porque la falta de vitaminas del alcohol y su interferencia con el metabolismo esto provoca las lesiones cerebrales.

Deducción científica: ¿cómo estudian los biopsicologos el funcionamiento inobservable del cerebro?
El método empírico que emplean los biopsicologos y otros científicos para estudiar lo inobservable del cerebro se llama deducción científica.

Los científicos miden cuidadosamente los sucesos clave que absorvan y emplean dichas medidas como base para deducir, de manera lógica, la naturaleza de los sucesos que no pueden observar. El hecho de que los mecanismos neuronales del comportamiento no puedan ser observados directamente y deban ser estudiados a través de la deducción científica es lo que convierte la investigación biopsicologica todo un reto y algo muy divertido.

¿En que consiste la mala ciencia y como se descubre?

Surgen dos aspectos importantes el primero seria que el estudio de los Biopsicologico es tan atrayente que invita a la participación de personas que tiene poca o ninguna experiencia en sus complejidades. El segundo es que a menudo resulta difícil ser objetivo cuando se están estudiando los fenómenos biopsicologicos.

Cuando existen varias interpretaciones posibles de una misma observación de un comportamiento, la regla consiste en darle preferencia a la más sencilla, esta regla se le conoce como Canon de morgan.

A continuación describiré un caso de mala ciencia:
En 1949, el Dr. Egas Moniz fue galardonado con el premio Nobel de Fisiología y Medicina por la investigación de la técnica de la lobotomía prefrontal, un procedimiento quirúrgico en el que se cortan las conexiones entre los lóbulos prefrontales y el resto del cerebro, Moniz se baso en un informe sobre la chimpancé Becky, que se alteraba con frecuencia cuando se equivocaba en las pruebas en que participaba. Esta alteración desaparecio tras provocarle una extensa lesión bilateral (daño en ambos lados del cerebro) en los lóbulos prefrontales fue así como Moniz convencio al neurocirujano Almeida Lima de que operara a varios pacientes Psiquiátricos, Almeida perforo seis grandes partes del cerebro con un instrumento llamado leucotomo, fue difundida y proliferaron distintos tipos de psicocirugiaprefrontal.

Una de estos tipos fue la lobotomía transorbital, creada en italia y difundida por Walther Freeman en U.S.A en los 40s consistía en introducir un instrumento similar al punzón de hielo bajo el parpado, llevarlo a traves de la orbita ocular, con unos ligeros golpecitos de martillo y empujarlo hasta los lóbulos frontales en donde se movía para adelante y hacia atrás para así cortar las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro. A la larga resulto evidente que la lobotomía producía una amplia gama de efectos secundarios como amoralidad, falta de previsión, falta de sensibilidad emocional, epilepsia e incontinencia. Y aunque parezca extraño fue objeto de una sola observación de un único chimpancé, de un único caso, lo que lleva a una falta total de conocimiento del cerebro humano y su diversidad así como del comportamiento y de la diferencia entre especies.




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