jueves, 26 de junio de 2008

Una Introducción a Lacan (Parte 3)

3- El signo

Es importante aclarar que las reflexiones sobre los hechos lingüísticos no empiezan con Saussure. El mismo realiza una breve historia de la lingüística en el capitulo I de su Curso de lingüística general. Saussure advierte que la realidad del lenguaje es inclasificable en tanto es al mismo tiempo física, fisiológica y psíquica, así como individual y social. Su originalidad reside en el abordaje de esta cuestión que será la construcción de un objeto al que llamara lengua. Es precisamente el hecho de haber construido este objeto lo que diferencia la reflexión saussureana de las anteriores.
Saussure define la lengua como una parte del lenguaje, como un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones adoptadas por el cuerpo social para permitir a los individuos el ejercicio de esa facultad. La lengua no es entonces una función del sujeto hablante, sino la parte social del lenguaje exterior al individuo que solo existe gracias a una convención. Saussure llama habla al acto individual, a lo que la gente dice, que de hecho precede a la lengua.
Una vez establecido el objeto de la lingüística, veamos ahora cuales son los elementos que la componen: esto es, los signos. En principio Saussure dice que son la combinación de un concepto y una imagen acústica, no de una cosa y un nombre (recuerden realismo y nominalismo). Aclara inmediatamente que la imagen acústica no es el sonido material, sino su huella psíquica. Luego el signo es una entidad psíquica de dos caras unidas.



Saussure llama al concepto y a la imagen acústica significado y significante respectivamente.



La existencia de diversas lenguas prueba lo que Saussure denomina la arbitrariedad del signo. Pero no se trata de una arbitrariedad individual ya que el signo, dijimos, constituía la lengua que supone un sistema convencional. Esto quiere decir que el significante es arbitrario con relación al concepto pero el dominio cerrado del signo es impuesto a la comunidad que lo emplea.
Reflexionemos ahora sobre este dibujito. La elipse representa lo cerrado del signo, la unión indisoluble, como si fueran las dos caras de un papel, entre el significado y el significante. Las dos flechas aluden a la implicación reciproca entre ambos. La línea horizontal adquiere valor de vínculo.
En verdad Saussure habla de dos masas amorfas que forman cada una un continuo y que son la masa de las ideas y la de los sonidos. La lengua elabora sus unidades al constituirse entre estas dos masas amorfas, los signos suponen cortes que afectan tanto a la masa de las ideas como a la del sonido.
Un signo no coincide necesariamente con una palabra, según se advierte en expresiones tales como: "muchas gracias", "por favor", etc., o en palabras compuestas.
Hasta aquí vimos la cuestión de la significación interna al signo (a tal imagen, tal concepto), pero Saussure dice que la significación muchas veces se confunde con el valor. No basta decir que un signo tiene tal o cual significación, es necesario además compararlo con los otros signos de la lengua. El signo en tanto forma parte de un sistema, no sólo tiene una relación positiva entre el significante y el significado, sino también, fundamentalmente, una relación negativa y diferencial con los otros signos. Saussure dice, textualmente, que el contenido de una palabra no esta verdaderamente determinado mas que por el concurso de lo que existe fuera de ella. Por ejemplo, la lengua inglesa posee el signo fish, la lengua castellana, pez y pescado, la significación varia por la diferencia de valor entre pez y pescado, que no existe en ingles.
Esta idea del valor hace de soporte para que Saussure enuncie que en la lengua sólo hay diferencias. Se entiende: diferencias que permiten establecer relaciones. El dirá que las relaciones se despliegan en dos órdenes que corresponden a dos formas de la actividad mental. Veamos: por una parte los signos tienen relaciones fundadas en el carácter lineal de la lengua que excluye la posibilidad de pronunciar dos palabras a la vez. Las combinaciones que se organizan en la extensión se llaman sintagma . Ejemplo: la oración. En un sintagma un termino solo adquiere valor porque se opone al que le precede y al que le sigue. Por otro lado las palabras se asocian en la memoria formando grupos diversos; así forman el tesoro interior de la lengua. Estas son las relaciones asociativas que unen términos en ausencia, en cambio las sintagmáticas se dan en presencia.
Hasta aquí hemos visto lo que consideramos imprescindible recordar de Saussure para poder seguir adelante. Seguir adelante es pasar de la lingüística al psicoanálisis. Masotta decía: "No hay lingüística psicoanalítica. Pero si la hubiera ella encontraría, es obvio, su mejor ejemplo en el chiste." Esto quiere decir que el significante, en lo cotidiano de nuestra experiencia, se desliga de la operación de dominio que sobre el ejerce la lingüística. Mas precisamente, es indominable. Esta es una de las razones por las que Lacan dijo: "Yo no hago lingüística sino lingüisteria."
Vamos a terminar hoy leyendo una cita de Lacan: “ El interés, la ola de interés que contribuí a aportar a la lingüística es, parece, un interés que viene de ignorantes. ¡No esta tan mal!, eran ignorantes antes, pero ahora se interesan. Tuve éxito en interesar a los ignorantes en algo, además, que no era mi finalidad, porque la lingüística, se los voy a decir, me importa un bledo."

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