viernes, 5 de septiembre de 2008

Definición de ?

Los conceptos Psicoanalíticos bajo la letra "S", están en esta entrada. extraídos del diccionario de psicoanálisis de Laplanche y Pontalis, solo las "negritas"


Sadismo
Perversión sexual en la cual la satisfacción va ligada al sufrimiento o a la humillación infligidos a otro.
El psicoanálisis extiende el concepto de sadismo más allá de la perversión descrita por los sexólogos, reconoce numerosas manifestaciones del mismo, más larvadas, especialmente infantiles, y lo considera como uno de los componentes fundamentales de la vida pulsional.

Sadismo - masoquismo, sadomasoquismo
Expresión que no sólo pone de relieve lo que puede haber de simétrico y complementario en las dos perversiones sádica y masoquista, sino que además
designa un par antitético fundamental, tanto en la evolución como en las manifestaciones de la vida pulsional.
Dentro de esta perspectiva, el término «sadomasoquismo», utilizado en sexología para designar formas mixtas de estas dos perversiones, ha sido recogido por el psicoanálisis, especialmente en Francia por Daniel Lagache, para subrayar la interrelación de estas dos posiciones, tanto en el conflicto intersubjetivo (dominio-sumisión) como en la estructuración de la persona (autocastigo).

Seducción (escena de, teoría de la)
1. Escena, real o fantasmática, en la cual el sujeto (generalmente un niño) sufre pasivamente, por parte de otro (casi siempre un adulto), insinuaciones o maniobras sexuales.
2. Teoría elaborada por Freud, entre 1895 y 1897 y abandonada después, que atribuía un papel determinante, en la etiología de las psiconeurosis, al recuerdo de escenas reales de seducción.

Sentimiento de culpabilidad
Término utilizado en psicoanálisis con una acepción muy amplia.
Puede designar un estado afectivo consecutivo a un acto que el sujeto considera reprensible, pudiendo ser la razón que para ello se invoca más o menos adecuada (remordimientos del criminal o autorreproches de apariencia absurda), o también un sentimiento difuso de indignidad personal sin relación con un acto preciso del que el sujeto pudiera acusarse.
Por lo demás, el sentimiento de culpabilidad se postula en psicoanálisis como sistema de motivaciones inconscientes que explican comportamientos de fracaso, conductas delictivas, sufrimientos que se inflige el sujeto, etc.
En este último sentido, la palabra sentimiento sólo puede utilizarse con reservas, ya que el sujeto puede no sentirse culpable a nivel de la experiencia consciente.

Sentimiento de inferioridad
Para Adler, sentimiento basado en una inferioridad orgánica efectiva. En el complejo de inferioridad, el individuo intenta compensar, con mayor o menor éxito, su deficiencia. Adler atribuye a este mecanismo una significación etiológica muy general, válida para el conjunto de las afecciones.
Según Freud, el sentimiento de inferioridad no guarda una relación electiva con una inferioridad orgánica. No constituye un factor etiológico último, sino que debe comprenderse e interpretarse como un síntoma.

Señal de angustia
Término introducido por Freud en la reestructuración de su teoría de la angustia (1926) para designar un dispositivo puesto en acción por el yo, ante una situación de peligro, con vistas a evitar el ser desbordado por el aflujo de excitaciones. La señal de angustia reproduce en forma atenuada la reacción de angustia vivida primitivamente en una situación traumática, lo que permite poner en marcha operaciones defensivas.


Serie complementaria
Término utilizado por Freud para explicar la etiología de la neurosis y superar la alternativa que obligaría a elegir entre factores exógenos o endógenos: estos factores son, en realidad, complementarios, pudiendo cada uno de ellos ser tanto más débil cuanto más fuerte es el otro, de tal forma que el conjunto de los casos puede ser ordenado dentro de una escala en la que los dos tipos de factores varían en sentido inverso; sólo en los dos extremos de la serie se encontraría un solo factor.

Sexualidad
En la experiencia y en la teoría psicoanalíticas, la palabra sexualidad no designa solamente las actividades y el placer dependientes del funcionamiento del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y de actividades, existentes desde la infancia, que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (respiración, hambre, función excretora, etc.) y que se encuentran también a título de componentes en la forma llamada normal del amor sexual.

Simbólico
Término introducido (en su forma de substantivo) por J. Lacan, que distingue, en el campo psicoanalítico, tres registros esenciales: lo simbólico, lo imaginario y lo real. Lo simbólico designa el orden de fenómenos de que se ocupa el psicoanálisis en cuanto están estructurados como un lenguaje. Este término alude también a la idea de que la eficacia de la cura se explica por el carácter fundamentador de la palabra.

Simbolismo
A) En sentido amplio, modo de representación indirecta y figurada de una idea, de un conflicto, de un deseo Inconscientes; en este sentido, puede considerarse en psicoanálisis como simbólica toda formación substitutiva.
B) En sentido estricto, modo de representación caracterizado principalmente por la constancia de la relación entre el símbolo y lo simbolizado inconsciente, comprobándose dicha constancia no solamente en el mismo individuo y de un Individuo a otro, sino también en los más diversos terrenos (mito, religión, folklore, lenguaje, etc.) y en las áreas culturales más alejadas entre sí.

Símbolo mnémico
Término frecuentemente utilizado en los primeros escritos de Freud para calificar el síntoma histérico.

Sobrecatexis
Aporte de una catexis suplementaria a una representación, una percepción, etc., ya catectizadas. Este término se aplica sobre todo al proceso de la atención, dentro de la teoría freudiana de la conciencia.

Sobredeterminación (o determinación múltiple)
Hecho consistente en que una formación del inconsciente (síntoma, sueño, etc.) remite a una pluralidad de factores determinantes. Esto puede entenderse en dos sentidos bastante distintos:
a) la formación considerada es la resultante de varias causas, mientras que una sola causa no basta para explicarla;
b) la formación remite a elementos inconscientes múltiples, que pueden organizarse en secuencias significativas diferentes, cada una de las cuales, a un cierto nivel de interpretación, posee su propia coherencia. Este segundo sentido es el más generalmente admitido.

Sobreinterpretación
Término utilizado en varias ocasiones por Freud a propósito del sueño para designar una interpretación que se deduce secundariamente, cuando ya se ha podido proporcionar una primera interpretación coherente y aparentemente completa. La sobreinterpretación tiene su razón de ser fundamentalmente en la sobredeterminación.

Subconsciente o subconciencia
Término utilizado en psicología para designar, ora lo que es débilmente consciente, ora lo que se halla por debajo del umbral de la conciencia actual o es incluso inaccesible a ésta; usado por Freud, en sus primeros trabajos, como sinónimo de inconsciente, el término fue rápidamente rechazado a causa de los equívocos a que se presta.

Sublimación
Proceso postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que aparentemente no guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la fuerza de la pulsión sexual. Freud describió como actividades de resorte principalmente la actividad artística y la Investigación intelectual.
Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados.

Sueño diurno
Freud designa con este nombre un guión imaginario en estado de vigilia, subrayando así la analogía existente entre este ensueño y el sueño. Los sueños diurnos constituyen, como el sueño nocturno, cumplimientos de deseo; sus mecanismos de formación son idénticos, con predominio de la elaboración secundaria.

Suma de excitación
Uno de los términos utilizados por Freud para designar el factor cuantitativo cuyas transformaciones constituyen el objeto de la hipótesis econón-dea. El término hace recaer el acento en el origen de este factor: las excitaciones externas y, sobre todo, Internas (o pulsiones).

Superyó
Una de las Instancias de la personalidad, descrita por Freud en su segunda teoría del aparato psíquico: su función es comparable a la de un juez o censor con respecto al yo. Freud considera la conciencia moral, la autoobservación, la formación de ideales, como funciones del superyó. Clásicamente el superyó se define corno el heredero del complejo de Edipo; se forma por interiorización de las exigencias y prohibiciones parentales.
Algunos psicoanalistas hacen remontarse la formación del superyó a una época más precoz, y ven actuar esta instancia desde las fases preedípicas (Melanie Klein), o por lo menos buscan comportamientos y mecanismos psicológicos muy precoces que constituirían precursores del superyó (por ejemplo, Glover, Spitz).

Supresión
A) En sentido amplio: operación psíquica que tiende a hacer desaparecer de la conciencia un contenido displacentero o inoportuno: idea, afecto, etc. En este sentido, la represión sería un tipo especial de supresión.
B) En sentido más estricto, designa ciertas operaciones del sentido A distintas de la represión:
a) ya sea por el carácter consciente de la operación y por el hecho de que el contenido suprimido se convierte simplemente en preconsciente y no en inconsciente;
b) ya sea, en el caso de la supresión de un af ecto, porque éste no es transpuesto al inconsciente, sino inhibido, abolido.
C) En algunos textos traducidos del Inglés, equivalente erróneo de Verdrängung (represión).

Susto
Reacción frente a una situación de peligro o a estimulaciones externas muy Intensas, que sorprenden al sujeto en un estado de no-preparación, por lo que no puede protegerse de ellas o dominarlas.


A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z



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jueves, 4 de septiembre de 2008

Reinventar el psicoanalisis (video)




Director: Elisabeth Kapnist, Elisabeth Roudinesco
Idioma: Español
Tiempo: 01:02
Tamaño de archivo 185.42MB



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miércoles, 3 de septiembre de 2008

Para este fin de

5 de septiembre
Babasónicos presenta su reciente disco Mucho en el Estadio Cubierto Juniors (Arenales y Río Cuarto). Entradas a la venta disquería Edén (Obispo Trejo y Deán Funes) y Locuras (9 de julio 447).


Y para el próximo
12 de septiembre
La Vela Puerca en La Vieja Usina (Mendoza y Costanera). La banda uruguaya vuelve a Córdoba para seguir presentando El Impulso. Anticipadas a $ 30 en disquería Edén (Obispo Trejo y Deán Funes) y en la boletería de la Vieja Usina.



Fuente: cordoba.net

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martes, 2 de septiembre de 2008

Psicoanálisis de la Adolescencia. Peter Blos. (Parte 2)

2. Preadolescencia
Durante la fase preadolescente un aumento cuantitativo de la presión instintiva conduce a una catexis indiscriminada de todas aquellas metas libidinales y agresivas de gratificación que han servido al niño durante los años tempranos de su vida. No se puede distinguir un objeto amoroso nuevo y una meta instintiva nueva. Cualquier experiencia puede transformarse en estímulo sexual -incluso aquellos pensamientos, fantasías y actividades que están desprovistos de connotaciones eróticas obvias-. Por ejemplo, el estímulo al cual el muchacho preadolescente reacciona con una erección; no es específica ni necesariamente un estímulo erótico lo que causa la excitación genital, sino que ésta puede ser provocada por miedo, coraje, o por una excitación general. Las primeras emisiones durante la vigilia a menudo se deben a estos afectivos como éste, más bien que a estímulos eróticos específicos. Entre los muchachos más maduros físicamente, las situaciones competitivas, como la lucha, han sido reportados como provocadoras de emisiones espontáneas. Este estado de cosas en el muchacho que entra a la pubertad es una muestra de que la función genital actúa como descarga no específica de tensión; esto es característico de la niñez hasta la época de la adolescencia cuando el órgano gradualmente adquiere la sensibilidad exclusiva al estímulo heterosexual.

El resurgimiento de los impulsos genitales no se manifiesta uniformemente entre los muchachos y las muchachas debido a que cada sexo se enfrenta a los impulsos puberales en aumento en una forma distinta. Erickson (1951), describió la diferencia tan clara en las construcciones de juego de los adolescentes. es aparente a partir de su material que el tema de la masculinidad y de la feminidad conduce a diferentes configuraciones en el juego del muchacho y de la muchacha. Es la preocupación (consciente y preconsciente) con los órganos sexuales, su función, integridad y protección, y no la relación de éstos con situaciones amorosas y su satisfacción lo que sobresale en las construcciones de juego en los preadolescente. Erickson comenta:"Las diferencias sexuales más significativas en el juego nos dan el siguiente cuadro: en los muchachos las variables más sobresalientes son altura, caída y movimiento y su canalización o arresto (policía), en las muchachas, los interiores estáticos que están abiertos, simplemente encerrados o bloqueados y que son violados."

En términos generales podemos decir que un aumento cuantitativo en los impulsos caracteriza la preadolescencia y que esta condición lleva a un resurgimiento de la pregenitalidad (A. Freud, 1936). esta innovación lleva al periodo de latencia a su terminación, el niño es más inaccesible, más difícil de enseñar y controlar. Todo lo que se ha obtenido a través de la educación en los años anteriores en términos de control instintivo y conformidad social parece que está camino de la destrucción.

Gessel (1956) dice que las muchachas a los 10 años se dedican a hacer chistes que están relacionados con las nalgas más bien que con el sexo, mientras que los muchachos prefieren cuentos colorados especialmente relacionados con la eliminación; también afirma que las muchachas se dan cuenta con mayor claridad de la separación entre el sistema de reproducción y la eliminación, aunque todavía muestran una tendencia a confundirlos. La curiosidad sexual en los muchachos y las muchachas cambia de la anatomía y contenido a la función y al proceso. Saben de dónde vienen los niños pero la relación con su propio cuerpo está un tanto mistificada. entre las muchachas la curiosidad manifiesta es reemplazada por el cuchicheo y el secreto: compartir un secreto cuyo contenido, habitualmente de naturaleza sexual, permanece como una forma de intimidad y conspiración. Esta situación difiere del periodo de latencia en donde el hecho de poseer un secreto como éste -sobre cualquier tópico- es fuente de gusto y excitación.

El siguiente ejemplo de un muchacho preadolescente con dificultades en el aprendizaje debido a un control instintivo defectuoso, ilustra cómo la revivencia de los impulsos pregenitales sufre una represión y transformación gradual antes de que se restablezca la sublimación.

Se trata de un muchacho de 12 años que luchaba con el resurgimiento de la pregenitalidad y que repentinamente provocaba situaciones dolorosas con las autoridades de la casa y con las de la escuela, hasta que finalmente fue capaz de ayudarse en su control instintivo y protegerse en contra de la angustia y la culpa. Consideraba los chistes y las palabras anales, que lo habían puesto en dificultades, como un pecado y se recordaba asimismo del castigo que podría caerle encima por pecar; precisamente, que lo expulsaran de la escuela y que lo castigara Dios. Se imaginó a un muchacho que los expulsaron de la escuela (desde luego que estaba hablando de sí mismo), por decir el siguiente chiste: "La Sra. Hershy puso sus nueces en su chocolate". Según su explicación, "nueces" tiene tres significados: comer, estar loco y pene; el chocolate se refiere a la cloaca. pero ahora este joven, asegura al analista que ya no piensa en estos chistes cochinos o se ríe del "agujero apestoso"; en la actualidad sólo hace palabras y frases que no tienen sentido; solamente el pensar en estas cosas lo hace reír. Da un ejemplo de esto: "George Washingmachine se fue en bicicleta en el río Misisipí y firmó la declaración de indigestión". Es una forma de disfrazar no muy buena, ya que la situación derivada de estas palabras sin sentido que se expresaban con risa, se ve traicionada por el significado inconsciente. El muchacho era capaz ahora de atraer a una audiencia con sus chistes y además sentir alivio por su culpa que se originaba en sus impulsos no aceptables (Blos, 1941). Después de un tiempo de invención compulsiva y de recitación de chistes "limpios", este muchacho abandonó en forma progresiva su coraje contrafóbico y se pudo concentrar en sus tareas escolares con mucho vigor.

La gratificación instintiva directa habitualmente se enfrenta a un superyo reprobatorio. En este conflicto el yo recurre a soluciones bien conocidas: defensas como la represión, la formación reactiva y el desplazamiento. Esto le permite al niño desarrollar habilidades e intereses que son aprobados por sus compañeros de juego y además el dedicarse a muchas actitudes sobrecompensatorias en conductas compulsivas y en pensamientos obsesivos para aliviar su angustia. Aspectos típicos de esta edad son el interés del coleccionista en timbres postales, en monedas, en cajetillas de cerillos, en distintivos y en otros objetos que se prestan para tal actividad. Una situación nueva para el servicio de la gratificación instintiva que aparece durante la preadolescencia es la socialización de la culpa. Este nuevo instrumento para evitar el conflicto con el superyo proviene de la madurez social lograda durante el desarrollo de la latencia; el niño utiliza esto para descargar su culpa en el grupo o más específicamente en el líder como instigador de actos no permitidos. La socialización de la culpa crea temporalmente defensas autoplásticas que son en cierto grado formas de disculpa. El fenómeno de compartir o proyectar los sentimientos de culpa es una razón para el aumento de la significación de la creación de grupos en este estadio del desarrollo.

Naturalmente no todas estas defensas son suficientes para enfrentarse a las demandas instintivas, ya que los miedos, las fobias, tics nerviosos, pueden aparecer como síntomas transitorios. La psicología del desarrollo descriptivo habla de descargas tensionales en esta etapa: frecuentes dolores de cabeza y de estómago, el comerse las uñas, taparse los labios, tartamudeo, el taparse la boca con la mano, el jugar con sus cabellos, estar tocando constantemente todas las cosas; algunos niños todavía se chupan el pulgar (Gessel, 1956).
En esta etapa, dos formas típicas de conducta preadolescente tanto en los muchachos como en las muchachas, nos dan cierta luz en el conflicto central en los dos sexos. Los muchachos son hostiles con las muchachas, las atacan, tratan de evitarlas, cuando están en compañía de ellas se vuelven presumidos y burlones. En realidad trataba de negar su angustia en lugar de establecer una relación con ellas. La angustia de castración que lleva la fase edípica a su declinación reaparece y conduce al muchacho a llevarse exclusivamente con compañeros de su propio sexo,. En la niña esta fase está caracterizada por una actividad intensa donde la actuación y el portarse como marimacha alcanza su clímax (Deutsch, 1944). n esta negación muy clara e la feminidad puede descubrirse el conflicto no resuelto en la niñez sobre la envidia del pene, que es el conflicto central de la joven preadolescente, un conflicto que encuentra una dramática suspensión temporal, mientras las fantasías fálicas tienen sus últimas apariciones antes que se establezca la feminidad.
Una chica de 17 años describió su preadolescencia de la manera siguiente: "La transición por la que pasé a los 11 años, cuando era tan sociable como a los 5 años y quería ser tan sociable como a los 14, está acompañada de una serie de factores. De estos problemas el más importante y el más difícil de entender era mi propia maduración. Gradualmente me deshice de la idea que tenía mi hermano, que mantuvo hasta los 16 años, sobre la inferioridad de las muchachas. Dejé de asociarme con grupos de muchachos que no me aceptaban y me uní con mis compañeras que sí lo hacían; fue aquí en donde las muchachas exploradoras fueron una guía en mi vida. Diariamente realizaba mis buenas acciones. La jefe de las exploradoras era una mujer muy activa a quien yo admiraba, ya que era totalmente distinta a mis maestros y a mis padres."

En otro estudio (More, 1953) se mencionan los deseos de la joven a diferentes niveles de edad como "la persona que quisiera ser" cuando crezca. la propia imagen proyectada en el futuro daba cierta luz en la convergencia del yo y el desarrollo psicosexual. A los 11 años una joven deseaba ser una wave* (Wave: cuerpo de mujeres militarizadas del Ejército Norteamericano), "usar uniforme y ser como mi mamá". Además deseaba "volar aeroplanos y aprender a volar". A los 12 años quería ser una enfermera, porque las enfermeras "ayudan a la gente y se visten cuidadosamente". A los 16 años quería ser una modelo o una taquígrafa, medir 1.60 y pesar 50 kilos. En forma nostálgica agregó: "Quise ingresar a las waves pero no pude y creo que me tuve que satisfacer con otros trabajos. Ésta era mi ambición secreta".

Es un hecho bien sabido que el desarrollo psicológico en la preadolescencia es diferente en las muchachas y en los muchachos. las diferencias entre los sexos son muy significativas; la psicología descriptiva ha puesto gran atención a este periodo y ha acumulado gran cantidad de observaciones. El muchacho toma una ruta hacia la orientación genital a través de la catexis de sus impulsos pregenitales; por el contrario, la muchacha se dirige en forma más directa hacia el sexo opuesto.

Solamente con referencia al muchacho es correcto hablar de un aumento cuantitativo de los impulsos instintivos durante la preadolescencia que conducen a una catexis indiscriminada de la pregenitalidad. De hecho, el resurgimiento d la pregenitalidad marca la terminación del periodo de latencia para el hombre. En esta época el muchacho muestra un aumento difuso de la motilidad (gran inquietud motora), voracidad, actitudes sádicas, actividades anales (expresadas en placeres coprofílicos, cualquier lenguaje obsceno, rechazo por la limpieza, una fascinación por los olores y gran habilidad en la producción onomatopéyica de ruidos) y juegos fálicos exhibicionistas. Un muchacho de 11 años que inició su análisis a los 10 años, ilustra sus desarrollos diciendo: "Mi palabra favorita ahora es caca. Cuanto más crezco, más cochino me vuelvo".
A los 14 años el mismo muchacho hizo la siguiente comparación retrospectiva: "A los 11 años mi mente estaba fija en cochinadas, ahora lo está en el sexo. hay una gran diferencia".

Recordemos aquí los comentarios de Dostoievsky sobre los muchachos de esta edad; no podemos sino darnos cuenta de la constancia del lugar y de la edad de las características preadolescentes. En Los Hermanos Karamazov encontramos este pasaje: "Hay ciertas palabras y conversaciones que son desgraciadamente imposibles de evitar en las escuelas. Unos muchachos puros en mente y en corazón, casi niños, gustan de hablar en la escuela de cosas, cuadros e imágenes de las cuales aun los soldados algunas veces evitarían hablar. Es más, mucho de lo que los soldados no tienen conocimiento o concepción es algo familiar para niños bastante chicos de nuestras clases altas e intelectuales. No hay una depravación moral, ni un cinismo interno corrompido en ello, pero parece haberlo y con frecuencia esta actitud se considera entre ellos como algo refinado, sutil y digno de ser imitado".

Las fantasías de los muchachos preadolescentes habitualmente están bien protegidas; las que mencionan con más facilidad son las de pensamientos sintónicos al yo de grandiosidad y de indecencia. Una fantasía muy bien protegida, conservada desde los 5años y empleada nuevamente a los 11 para provocar estimulación genital, fue revelada a plazos por un muchacho en análisis. Hasta 2 años más tarde reveló la sensación sexual que acompañaba a su fantasía cuando en una forma espontánea corregía su negación anterior. La fantasía era la siguiente: "Yo siempre pensé que a las muchachas se les daba cuerda con una llave que tenían a un lado de las piernas. Cuando se les daba cuerda eran muy altas; los muchachos, en proporción, sólo tenían una pulgada de altura. Se subían por las piernas de estas muchachas altas, se metían abajo de sus faldas y debajo de sus pantalones, ahí había hamacas que colgaban quién sabe de dónde; los muchachos se subían a ellas. Yo siempre llamaba a esto montar a la muchacha". De ahí que la muchacha montada adquirió una connotación muy especial, eróticamente coloreada y embarazosa.

Este ensueño, como ocurre habitualmente, fue elaborado en la preadolescencia y mezclado con eventos de la época. En el caso de este muchacho tomó la forma de una fantasía en la cual las chicas en la escuela capturaban a su mejor amigo y lo desnudaban. El tema de asesinar, someter, humillar y explotar al gigante, vg.: la mujer fálica (la imagen materna arcaica) regresaba en variaciones múltiples. La injusticia en estas batallas imaginarias entre los muchachos y muchachas mostraba claramente en este caso el miedo a la mujer, así como el propio miedo del muchacho a sus impulsos agresivos en contra del cuerpo de su madre, especialmente a los senos a los cuales se refería como: "las masas salientes", en forma derogatoria como las "tetas" o sus "órganos sexuales altos". Sentía que le impedían luchar o ser tosco con las muchachas como una forma de contener sus deseos destructivos en contra de sus senos. pensaba que las muchachas estaban protegidas porque "necesitan esas cosas"; una de sus frases en contra de las muchachas era la siguiente: "Se supone que las muchachas son tontas. Esto es una farsa. ¿por qué hay que abrirles la puerta? Ellas lo pueden hacer. En realidad son mucho más fuertes que los muchachos. Y todo esto debido a los bebés, sólo uno a la vez. Un hombre puede hacer un millón de bebés en un momento. Pero el hombre puede ser sacrificado en la guerra y ser asesinado". deseaba pegarle a los senos de las muchachas cuando sentía que no le permitían que se los tocara. Sabía el estado del desarrollo de los senos de cada muchacha de su clase. Estas fantasías y deseos estaban contrarrestados por sus afirmación: "Me da gusto que yo sea un muchacho"; en una forma defensiva colectiva se juntaba con sus compañeros.

El material clínico anterior se cita como apoyo para el modelo teórico de la preadolescencia; una interpretación de este material nos permite delinear el conflicto preadolescente típico del muchacho como de miedo y de envidia por la mujer. Su tendencia a identificarse con la madre fálica le alivia de la angustia de castración en relación con ella; normalmente se construye una organización defensiva en contra de esta tendencia. Recordemos aquí la tesis de Betterlheim (1954) de que los ritos de iniciación en la pubertad sirven a los muchachos para resolver su envidia de la mujer. En esencia se tiene que resolver una identificación bisexual (Mead, 1958). Bettelheim (1954) nos ofrece material clínico que demuestra "que ciertos ritos de iniciación se originan en los intentos adolescentes para integrar su envidia del otro sexo o para adaptarse al rol social prescrito para su sexo y abandonar las gratificaciones pregenitales infantiles".
En la fase de la preadolescencia el muchacho tiene que renunciar nuevamente, y ahora definitivamente a sus deseos de tener un niño (pecho, pasividad) y, más o menos completar la tarea del periodo edípico (Mack Brunswick, 1940). En un hombre dotado, este deseo puede encontrar satisfacción en el trabajo creativo, y cuando un hombre como éste busca tratamiento porque su actividad creadora ha dejado de funcionar, revela una organización típica de los impulsos que Jacobson (1950) describió en su artículo: "El deseo de los muchachos de tener un niño". En relación a estos pacientes Jacobson dice "que su actividad creadora muestra regularmente fantasías femeninas reproductoras". Van der Leeuw (1958) enfatiza que la envidia normal del muchacho por la madre preedípica y la importancia para su desarrollo progresivo radica en la resolución, principalmente en abandonar "el deseo preedípico de estar embarazado y tener hijos como la madre". Van der Leeuw continúa: "Los obstáculos que hay que resolver son sentimientos de coraje, envidia, rivalidad, y sobre todo, la impotencia y la destrucción agresiva que acompaña a estas experiencias. En la niñez temprana el tener hijos es vivido como un logro, una sensación de poder y una competencia con la madre; esto representa ser activo como la madre. Es una identificación activa y productora". La fijación en el nivel preadolescente da a esta fase una organización duradera de los impulsos; en algunos casos donde ocurre tal fijación, la fase de preadolescencia ha fracasado debido a un enorme miedo a la castración en relación con la madre arcaica, el cual se resuelve identificándose con la mujer fálica.

¿Cómo considera el muchacho preadolescente a la muchacha de esta edad? Ciertamente la joven preadolescente no muestra los mismos aspectos que el muchacho, ella es o una marimacha o una muchacha agresiva. Al muchacho preadolescente se le figura como Diana, la joven diosa de la caza, que muestra sus atributos mientras corre a través del bosque con un montón de perros. Empleo esta referencia mitológica aquí para enfatizar el aspecto defensivo a los impulsos pregenitales en el muchacho, principalmente al evitar a la mujer castrante, la madre arcaica. Mi conocimiento de las fantasías, de las actividades lúdicas, de los sueños, y de la conducta sintomática de preadolescencia en los muchachos, me lleva a concluir que la angustia de castración en relación con la madre fálica no es solamente una ocurrencia universal de la preadolescencia masculina sino que puede observársela como el tema central. Esta observación recurrente puede deberse, en parte, a que veo en análisis muchos jóvenes adolescente con deseos pasivos que vienen de familias con madres fuertes y dominantes; esta consideración indudablemente que requiere un escrutinio cuidadoso. Las conclusiones mencionadas serán ilustradas con algunos ejemplos de análisis de muchachos preadolescentes.

En varios sueños de un muchacho de 11 años que era obeso, sumiso, inhibido y compulsivo aparecía repetidamente la figura de una mujer desnuda; la parte inferior de su cuerpo no la recordaba bien, sino en forma vaga, con los senos el lugar adecuado, con características de pene, como órgano eréctil o urinario. Los sueños de este muchacho siempre estuvieron provocados por sus experiencias en una escuela coeducacional en donde la competencia entre los muchachos y las muchachas le ofrecía pruebas constantes de la maldad de las mujeres, de la forma tramposa de su juego. cuando obtuvo cierta seguridad con la masturbación compulsiva, ésta se interpretó en los términos de la situación preadolescente descrita anteriormente: apareció un transtorno del sueño con el miedo de que su madre lo fuera a matar durante la noche.

Un muchacho de 14 años que todavía estaba en la fase preadolescente tenía dificultades psicógenas de aprendizaje, relató varios sueños repetitivos en los cuales era perseguido por un gorila en la selva o también por un monstruo que miraba en su cuarto a través de la puerta medio abierta; aunque petrificado de miedo, el muchacho decidió que podía matar al monstruo. Estos sueños llegaron a estar muy cerca de la realidad de la vida del muchacho, cuando su agresión y el miedo que tenía por su madre alcanzaron su clímax. Este evento coincidió cuando le preguntó a su terapeuta cosas sobre el sexo, que pretendía ignorar totalmente. Durante estas charlas el muchacho exclamó repentinamente: "Claro, el gorila es mi mamá". El monstruoso gorila representaba a la madre preedípica castrante y fálica. el padre era visto como sumiso y benigno y no representaba ninguna amenaza.

Otro muchacho aún en la fase preadolescente a las 14 años, cuyo desinterés en las muchachas era el tema de investigación analítica, reconoció su curiosidad escondida, así como su atracción por las muchachas pero también su terror hacia la mujer. Justificaba esta forma de esconder sus sentimientos, su indiferencia y hostilidad diciendo: "Las muchachas están listas para darle a uno en la torre aunque a uno no le está permitido tocarlas, son tan delicadas". Sentía que no era posible autoafirmarse y que el sometimiento sería la única solución posible.

Grete Bibring (1943), describió el curso del desarrollo de u muchacho que alcanzó la fase posesiva edípica sin la ayuda de un padre prohibitivo, mediante una regresión a la madre preedípica. Sin embargo, en su liga con ella tenía angustias edípicas; esta madre, la seductora, también es la bruja en la familia matriarcal. Las frustraciones preedípicas y las amenazas edípicas se concentran en la misma figura.
La angustia de castración que lleva a su declinación la fase edípica de este muchacho reaparece durante la pubertad. la angustia de castración puberal del hombre está relacionada en su fase inicial a la madre activa, poderosa y procreadora. Una segunda fase que es típica e la adolescencia propiamente será descrita después. En la preadolescencia observamos que los deseos pasivos están sobrecompensados y que la defensa en contra de ellos se ve poderosamente reforzada por la maduración sexual (A. Freud, 1936). la fase típica de la preadolescencia en el hombre, antes de que efectúe con éxito un cambio hacia la masculinidad, recibe su cualidad característica del empleo de una angustia homosexual en contra de la angustia de castración. Es precisamente esta solución defensiva en el muchacho, subyacente en la conducta de grupo, la que la psicología descriptiva llama la "pandilla"* (No debe confundirse con la pandilla de los muchachos adolescentes). La psicología psicoanalítica llama a esto "el estadio homosexual" de la preadolescencia.

Este estadio debe de separarse de una fase homosexual transitorio y más o menos elaborada de la adolescencia temprana, cuando un miembro del mismo sexo se toma como objeto de amor bajo la influencia del yo ideal. En la fase preadolescente homosexual del yo ideal. En la fase preadolescente homosexual del muchacho, un cambio hacia el mismo sexo es una maniobra evasiva; en la segunda fase homosexual -la cual merece más este nombre-, un objeto narcisista se elige a sí mismo. Las amistades con tintes eróticos son manifestaciones bien conocidas de este periodo. La diferencia en la conducta preadolescente entre hombres y mujeres está dada por la represión masiva de la pregenitalidad, que la muchacha hubo de establecer antes de poder pasar a la fase edípica; de hecho, esta represión es un prerrequisito para el desarrollo normal de la feminidad. Cuando la muchacha se separa de su madre debido a una decepción narcisista de sí misma como mujer castrada, reprime también sus impulsos instintivos que estaban íntimamente relaciones con el cuidado materno y los cuidados corporales, fundamentalmente la amplitud de la pregenitalidad. Mack Brunswick (1940) en su artículo clásico sobre "La fase preedípica del desarrollo de la líbido" afirma: "Una de las grandes diferencias entre los sexos, es la enorme represión de la sexualidad infantil en el niño. Exceptuando los estados neuróticos profundos, ningún hombre recurre a una represión similar de su sexualidad infantil."
La muchacha que no puede mantener la represión de pregenitalidad encuentra dificultades en su desarrollo. como consecuencia de esto, la joven adolescente exagera normalmente sus deseos heterosexuales y se junta con los muchachos a menudo en una forma un tanto frenética. "Paradójicamente, comenta Helen Deutsch, (1944), la relación de la muchacha con su madre es más persistente y a menudo más intensa y peligrosa y a menudo más intensa y peligrosa que la del muchacho. la inhibición que encuentra cuando se enfrenta a la realidad (en la prepubertad) la regresa con su madre por un periodo matizado por demandas infantiles de amor".

Al considerar la diferencia entre la preadolescencia en el hombre y en la mujer, es necesario recordar que el conflicto edípico en la mujer nunca se llevó a una terminación abrupta como ocurre en el hombre. Freud (1931) afirma: "La muchacha permanece en la situación edípica por un periodo indefinido; solamente lo abandona muy tarde en su vida y en forma incompleta". De ahí pues que la mujer luche con relaciones de objeto en forma más intensa durante su adolescencia; de hecho, la separación prolongada y dolorosa de la madre constituye la tarea principal de este periodo. "Un intento prepuberal de liberarse de la madre que fracasó o fue muy débil, puede inhibir el futuro crecimiento psicológico y dejar una huella infantil definitiva en la personalidad total de la mujer". (Deutsch, 1944).

El muchacho preadolescente lucha con la angustia de castración (temor y deseo) en relación con la madre arcaica, y de acuerdo con esto se separa del sexo opuesto; por el otro lado, la muchacha se defiende en contra de la fuerza represiva hacia la madre preedípica por una orientación franca y decisiva hacia la heterosexualidad. En este rol no se puede llamar a la niña preadolescente "femenina", ya que obviamente ella es la agresora y seductora en el juego de pseudo-amor; en verdad, la cualidad fálica de su sexualidad es prominente en esta etapa y le da, por periodos breves, la sensación poco habitual de sentirse completa y adecuada. El hecho de que la muchacha promedio entre los 11 y los 13 años sea más alta que el promedio de los muchachos de esta edad solamente acentúa esta situación. Benedek (1956, a) se refiere a los hallazgos endocrinos: !Antes de que madure la función procreativa y antes de que se establezca la ovulación con cierta regularidad, la fase estrogénicas dominante, como para facilitar las tareas del desarrollo de la adolescencia, principalmente el establecimiento de relaciones emocionales con el sexo opuesto". Helene Deutsch (1944) se refiere a la "prepubertad" de la muchacha como "el periodo de mayor liberación de la sexualidad infantil". Esta condición se acompaña normalmente por un cambio forzoso hacia la realidad (Deutsch) que, en mi opinión, sirve para contrarrestar la reaparición de deseos infantiles, por ejemplo, los pregenitales.

El conflicto de esta fase preadolescente de la mujer revela su naturaleza defensiva, especialmente en los casos en los cuales el desarrollo progresivo no se ha podido mantener bien. por ejemplo, la delincuencia femenina nos permite estudiar en una forma muy clara la organización de los impulsos preadolescentes en la muchacha. Estamos muy familiarizados con el hecho de que "en las muchachas prepuberales, el apego hacia la madre representa un mayor peligro que el apego hacia el padre". (Deutsch, 1944). En la delincuencia femenina, la cual, hablando en términos muy amplios representa una conducta sexual de actuación, la actuación, la fijación a la madre preedípica y el pánico que esta rendición implica. Un escrutinio cuidadoso revela que el cambio de la muchacha hacia una actuación heterosexual, que parece representar una recrudescencia de los deseos edípicos, en verdad está relacionado a puntos tempranos de fijación en las fases pregenitales del desarrollo psicosexual; la frustración, o la sobrestimación, o ambas han sido experimentadas. La pseudoheterosexualidad de la muchacha delincuente es una defensa en contra de la fuerza regresiva hacia la madre preedípica, una fuerza que es reducida intensamente porque esto significa permanecer adherida a un objeto homosexual y, por tanto, interrumpir fatalmente el desarrollo de la feminidad. Cuando se le preguntó a una muchacha de 14 años por qué necesitaba tener 10 novios al mismo tiempo, contestó muy indignada: "Tengo que hacer esto; si no tuviera tantos novios podrían pensar que soy una lesbiana". El "podrían" en esta afirmación es la proyección de los impulsos instintivos que la muchacha emplea vehementemente para contradecir su conducta exhibicionista.

Una ruptura en el desarrollo emocional progresivo en la mujer, provocada por la aparición de la pubertad, constituye una amenaza más seria a la integración de la personalidad que una situación similar en el muchacho. El siguiente resumen de un caso nos ilustra la actitud delincuente de la organización de los impulsos en una mujer preadolescente y revela la naturaleza crucial de la tarea emocional, que la muchacha debe lograr antes de que pueda entrar a estadios más avanzados de la adolescencia. Nancy, cuyo caso se describe en forma más detallada en el capítulo VII, es una magnifica ilustración de la preadolescencia femenina y de sus vicisitudes.

Nancy, una muchacha de 13 años, era una delincuente social. En forma indiscriminada tenía relaciones sexuales con muchachos adolescentes y atormentaba a su madre con sus cuentos sobre estas relaciones. Desde que era muy pequeña, en su niñez, tenía sentimientos de soledad y acusaba a su madre por sentirse tan infeliz. Nancy creía que su madre nunca la había deseado y además hacía demandas incesantes e irracionales. Nancy estaba obsesionada con la idea e tener un niño. Todas sus fantasías eran alrededor del tema "madre-hijo" y básicamente con una intensa necesidad oral. Tuvo un sueño en donde tenía relaciones sexuales con muchachos adolescentes; en el sueño tuvo 365 niños, uno al día por un año, de un muchacho a quien mató después de que pudo lograr esto. Esta actuación sexual desapareció en forma gradual cuando Nancy estableció una relación con una mujer casada de 22 años que tenía 3 niños, estaba embarazada, y que era promiscua sexualmente. En su amistad con esta amiga-madre, Nancy encontró la gratificación para estos deseos orales y maternales, y además estaba protegida en contra de la rendición homosexual. Actuaba como madre con los hijos de esta amiga y cuidaba de ellos mientras la madre salía a pasear. De esta amistad, Nancy emergió a los 15 años como una persona narcisista y presumida. Se interesó mucho en ser actriz y empezó a hacer lo necesario para trabajar en este campo; pero fracasó en su búsqueda de un objeto heterosexual genuino.

En resumen, podemos decir que en el desarrollo femenino normal, la fase preadolescente de la organización de los impulsos está dominada por una defensa en contra de una fuerza regresiva hacia la madre preedípica,. Esta lucha se refleja en dos de los conflictos que surgen en este periodo entre madre e hija. una progresión hacia la adolescencia propiamente dicha en la mujer, está marcada por la emergencia de sentimientos edípicos que aparecen primero disfrazados y finalmente son extinguidos por "un proceso irreversible de desplazamiento" tal como Anny Katan (1937) lo ha designado: "remover al objeto".

Ya que hemos definido la organización de los impulsos en la preadolescencia en términos de posiciones preedípicas, consideremos el primer análisis de una joven adolescente llamada Dora (Freud, 1905). Dora tenía 16 años cuando visitó a Freud y 18 cuando inició su tratamiento. El material de la historia, el cual revisaremos aquí, se refiere a la organización preadolescente de los impulsos en esta joven. Su fijación materna preedípica probó ser de intensidad patogénica y representó un obstáculo invencible en el camino del desarrollo progresivo de la adolescencia.

Al final del capítulo, "El estado patológico", Freud introduce un elemento sobre el cual dice: "Puede tan sólo desvanecerse y enturbiar el bello conflicto poético que suponemos en Dora. Detrás de la serie de ideas preponderantes que giraban en derredor de las relaciones del padre con la mujer de K., se escondía también un impulso de celos, cuyo objeto era aquella mujer; un impulso, pues, que sólo podía reposar en una inclinación hacia el propio sexo." Podemos parafrasear el final de esta frase diciendo: que sólo podía estar basada en una afección de la muchacha hacia su madre. Freud describe las relaciones de Dora con su institutriz, con su prima y con la señora de K., la cual tuvo "un gran efecto patogénico", más que la situación edípica, la cual "trata de utilizar como pantalla" para el trauma más profundo de haber sido sacrificada por su íntima amiga la señora K., "sin un momento de vacilación para que las relaciones de ella con su padre no se vieran afectadas". Freud concluye que "la línea de pensamiento más relevante en Dora, la cual tenía que ver con las relaciones de su padre con la señora K., estaba designada no solamente con el propósito de suprimir su amor con el señor K., que en una ocasión fue consciente, sino para esconder su amor por la señora K., que en un sentido profundo era inconsciente". Estamos familiarizados con el hecho de que los deseos edípicos son más francos y conspicuos en la adolescencia que en las fijaciones preedípicas, las cuales son sin embargo de una importancia patogénica , más profunda. En el caso de Dora el análisis llegó a su terminación "antes de que pudiera aclararse este aspecto de su vida mental".

Una y otra vez los adolescentes nos muestran en forma desesperada la necesidad de un ancla en el nivel edípico -una posición sexual adecuada-, antes de que fijaciones tempranas puedan ser accesibles a la investigación analítica. En relación con esto el caso de un joven adolescente pasivo parece relevante. Durante 3 años de análisis, desde los 11 hasta los 13, mantuvo en forma terca la imagen de su padre sometido como el hombre fuerte e importante de la familia. Esta imagen del padre poderoso le sirvió como defensa en contra de su angustia de castración preedípica. El muchacho nunca se permitió criticar o dudar del analista; según él, el analista siempre tenía razón. No se permitió ver el reloj por miedo de insultar al analista. El análisis de la transferencia puso en claro el miedo de este muchacho hacia el analista; el miedo a la venganza y a ser herido. El análisis de su angustia de castración edípica abrió la puerta para angustias aún más intensas, en relación con la madre preedípica; el descubrimiento de fijaciones tempranas produjo una reevaluación realista del padre, aunque decepcionante. este caso indica que el mantener una situación "edípica ilusoria" encubre una intensa fijación preedípica. La definición de preadolescencia que he sugerido sobre las bases de la organización instintiva, no parece coincidir con las subdivisiones elaboradas por Helene Deutsch (1944) en relación con la mujer. Se refiere a la primera fase de la adolescencia como prepubertad (edades de 10 a 12 años), que es la época "prerrevolucionaria" cuando la muchacha experimenta "la mayor libertad de la sexualidad infantil". En este estadio la muchacha muestra una orientación decisiva hacia la "realidad" y un proceso intensivo de adaptación a la realidad, el cual está caracterizado por "gran actividad". "Su actuación" y su actitud "masculinoide" testifican sus "renuncias a la fantasía infantil"; su "interés cambia de las diferencias anatómicas a los procesos fisiológicos". El eje alrededor del cual surge este desarrollo es, en pocas palabras, la "liberación de la madre".

Esta formulación cabe muy bien en el modelo que he descrito; sin embargo, sospecho que la "gran actividad" que en las muchacha precede al aumento de la pasividad es un intento para dominar activamente lo que ha experimentado pasivamente cuando estaba siendo cuidada por su madre; en lugar de tomar a la madre preedípica como objeto amoroso, la muchacha se identifica temporalmente con su imagen fálica activa. esta ilusión fálica transitoria en la muchacha da a este periodo una actitud vital exaltada que no escapa al peligro de provocar una fijación.

Esta fase aparece con gran claridad en el análisis de aquellas muchachas que "están locas por los caballos" durante sus años preadolescentes. El análisis de sus sueños indica que el caballo es apropiado por la muchacha como un equivalente fálico y tratado con devoción y gran cariño; como parte de un todo representa al padre edípico. El amor por el caballo es narcisista, a diferencia, por ejemplo, del amor de la niña por su perro, que es maternal y de compañía. Esta devoción transitoria hacia los caballos en la preadolescencia bien puede constituir un estadio normal en el desarrollo femenino; pero en donde interfiere con la progresión libidinal, representa una fijación a este nivel.

La fuerza con la cual la muchacha se aleja e la fantasía y de la sexualidad infantil es proporcional a la fuerza del impulso regresivo en dirección al objeto de amor primario, la madre. Si ella se rinde, actúa su regresión por desplazamiento o regresa a los puntos tempranos de fijación preedípica, y dará como resultado un desarrollo adolescente desviado.

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6


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Biopsicología John Pinel (Resumen)

Cap. 1 LA BIOPSICOLOGIA COMO NEUROCIENCIA.-
La biopsicologia es el estudio científico de la biología del comportamiento, algunos se refieren a este campo como biopsicologia, biología del comportamiento o neurociencia. La psicología es el estudio científico del comportamiento, el estudio científico de todas las actividades manifiestas del organismo, así como de todos los procesos internos como el aprendizaje, la memoria, la motivación, la percepción y la emoción. En 1949 D.O.Hebb, desempeño un papel clave en su aparición; desarrollo la primera teoría comprensible sobre el modo en que fenómenos psicológicos tan complejos como las percepciones, las emociones, los pensamientos y la memoria pueden ser producidos por la actividad cerebral. Hebb se baso en experimentos con animales de laboratorio y con seres humanos, con estudios clínicos y en argumentos lógicos desarrollados a partir de las propias observaciones de la vida.
Neuronas.- Células del sistema nervioso especializada en recibir y transmitir señales electroquímicas.

Neurociencia.- El estudio científico del sistema nervioso.

¿Qué relación existe entre la biopsicologia y las otras disciplinas de la neurociencia?

Las neurociencias constituyen un esfuerzo de equipo y los biopsicologos son miembros de este equipo. Estos aportan sus investigaciones sus conocimientos acerca del comportamiento y de los métodos de investigación del comportamiento. A continuación se presentan algunas de esas disciplinas de la neurociencia que resultan especialmente importantes para la biopsicologia:

 Neuroanatomía.
 Neuroquimica.
 Neuroendocrinología.
 Neuropatología.
 Neurofarmacologia.
 Neurofisiología.

¿Que tipo de investigación caracteriza el enfoque biopsicologico?

Sujetos Humanos y no humanos.-
Tanto los seres humanos como los animales no humanos son objeto de la investigación biopsicologica. Entre los no humanos, las ratas son los sujetos más comunes sin embargo, los ratones, gatos, perros, y primates no humanos también son ampliamente estudiados.

Los humanos presentan varias ventajas sobre los otros animales como sujetos experimentales de la investigación biopsicologica: pueden seguir instrucciones, pueden informar acerca de sus experiencias subjetivas y sus jaulas son más fáciles de limpiar; los humanos son a menudo más baratos dado que los animales de mayor calidad son aceptables, dado que el gasto de animales son prohibitivos salvo para las investigaciones mejor financiadas. Y la principal ventaja del ser humano es que posee un cerebro humano ya que estos difieren de los otros mamíferos principalmente en su tamaño general y en su desarrollo cortical en otras palabras las diferencias entre las otras especies y los humanos son más cuantitativos que cualitativas. Y por el contrario los animales no humanos tienen tres ventajas sobre los humanos que son: el cerebro de los animales no humanos son más simples que el de los humanos, la segunda surge a menudo del enfoque comparativo el estudio de los procesos biológicos entre distintas especies, la tercera es que se pueden llevar investigaciones en animales no humanos en laboratorio que con humanos que por motivos éticos no se realizan. Los biopsicologos muestran real interés y preocupación considerable por sus sujetos ya sean de su propia especie o no.

Experimentos y no experimentos.-
La biopsicologia implica estudios experimentales como no experimentales, dos estudios experimentales típicos son los cuasiexperimentales y los casos clínicos.
El experimento es el método empleado por los científicos para averiguar las causas de lo que ocurre, y resulta ser casi el responsable único de nuestra forma de vida moderna. Para dirigir un experimento con seres vivos el investigador el investigador debe empezar diseñando dos o más condiciones bajo las cuales se evaluara al sujeto, cada grupo diferente de sujetos se estudia bajo una de las condiciones a esto se le llama diseño intersujeto, de ahí se miden los resultados de manera que solo exista una diferencia relevante entre las condiciones que se comparan a esto se le llama variable independiente; la variable medida por el investigador para determinar el efecto de la variable independiente se denomina variable dependiente.cuando existe mas de una diferencia que pueda afectar la variable dependiente, es difícil saber si es la variable independiente o la diferencia no intencionada llamada variable extraña. Un experimento llevado a cabo por Lester y Gorzalka(1988) este era una demostración del efecto Coolidge este es que un macho cuando copula, y se vuelve incapaz de continuar la copula con una pareja sexual, puede a menudo a reanudarla con una nueva pareja.

Nota: el efecto Coolidge se le da este nombre por el Presidente Calvin Coolidge que durante a una visita a una granja avícola la Sra. Coolidge pregunto al granjero como se las arreglaba su granja para producir tantos huevos con tan pocos gallos.

El granjero explico con orgullo que sus gallos cumplían con su deber docenas de veces al día. Quizás debería hacérselo saber al Sr. Coolidge respondio la primera dama en voz muy alta.
El Presidente oyó el comentario y pregunto al granjero: ?los gallos cubren a la misma gallina cada vez? No, contesto el granjero hay muchas gallinas para el mismo macho; Quizas debería hacérselo saber a la Sra. Coolidge contesto el presidente.

Estudios cuasiexperimentales.-
Estudios de grupos de sujetos que hayan sido expuestos, en la vida real, a las condiciones que interesen al investigador, estos estudios tienen el aspecto de experimentos, pero no son verdaderos experimentos, porque las variables confundidas potenciales no han sido controladas, por ejemplo por medio de la asignación al azar de los sujetos a las distintas condiciones.

Estudios Clinicos.- Los estudios que se centran en un solo caso o sujeto se conocen como casos clinicos. Al centrarse en un solo caso proporciona una visión mas profunda y constituyen una excelente fuente de hipótesis que se pueden someter a prueba.

Investigación basica y aplicada.-
La investigación Biopsicologica puede ser básica o aplicada, la primera esta motivada principalmente por la curiosidad del investigador; su único propósito es adquirir conocimiento. Y la segunda pretende aportar algún beneficio directo para a la humanidad. Las aplicaciones parten del conocimiento de los principios básicos, y que no se puede llegar a una aplicación sin pasar antes por un conocimiento básico.

¿Cuáles son las divisiones de la biopsicologia?

Psicología fisiológica.- Es la parte de la biopsicologia que estudia los mecanismos neurológicos del comportamiento por medio de la manipulación directa del cerebro en experimentos controlados.

Los métodos de manipulación del cerebro corrientes son los quirúrgicos y eléctricos da mayor importancia a los estudios que contribuyen al desarrollo de las teorías sobre el control neural del comportamiento mas que a la investigación que proporcione un beneficio practico inmediato.

Psicofarmacologia.- se parece a la psicología fisiológica, excepto por el hecho de que se centra en la manipulación de la actividad nerviosa y del comportamiento mediante fármacos.estudian los efectos de los fármacos en animales de laboratorio y en humanos, siempre que la ética de la situación lo permita.

Neuropsicología.- Es el estudio de los efectos psicológicos de las lesiones cerebrales en pacientes humanos.trata exclusivamente casos clínicos, con estudios cuasiexperimentales de pacientes con lesión cerebral como resultado de un accidente, una enfermedad o una operación quirúrgica, la capa externa de los hemisferios cerebrales, la corteza cerebral, es más susceptible de ser dañada por un accidente o por la cirugía.

Psicofisiologia.- Estudia la relación entre la actividad fisiológica y los procesos psicológicos en sujetos humanos, los procedimientos son no invasivos; la medida habitual del encefalograma (EEG).

Neurociencia Cognitiva.- La más reciente de las Biopsicologias los neurocientíficos estudian las bases neurales de la cognición son los procesos intelectuales superiores, como el pensamiento, la memoria, la atención y procesos de percepción complejos de ello que implique a sujetos humanos, por lo mismo sus métodos son no invasivos.

Psicología comparada.- Los Biopsicologos estudian los mecanismos nerviosos del comportamiento, la Psicología comparada no se limita a eso estudia la genética, la evolución y la adaptabilidad del comportamiento, comparando entre cada especie. La teología el estudio del comportamiento animal en su ambiente natural.

Actividades Convergentes: ¿Cómo trabajan juntos los Biopsicologos?

Actividad Convergente.- El uso de distintos enfoques de investigación para resolver un único problema.

El síndrome de Korsakoff es el transtorno neuropsicologico frecuente en alcohólicos, cuyo principal síntoma es una alteración de la memoria y la falta de Tiamina (vitamina B1), esto se da porque la falta de vitaminas del alcohol y su interferencia con el metabolismo esto provoca las lesiones cerebrales.

Deducción científica: ¿cómo estudian los biopsicologos el funcionamiento inobservable del cerebro?
El método empírico que emplean los biopsicologos y otros científicos para estudiar lo inobservable del cerebro se llama deducción científica.

Los científicos miden cuidadosamente los sucesos clave que absorvan y emplean dichas medidas como base para deducir, de manera lógica, la naturaleza de los sucesos que no pueden observar. El hecho de que los mecanismos neuronales del comportamiento no puedan ser observados directamente y deban ser estudiados a través de la deducción científica es lo que convierte la investigación biopsicologica todo un reto y algo muy divertido.

¿En que consiste la mala ciencia y como se descubre?

Surgen dos aspectos importantes el primero seria que el estudio de los Biopsicologico es tan atrayente que invita a la participación de personas que tiene poca o ninguna experiencia en sus complejidades. El segundo es que a menudo resulta difícil ser objetivo cuando se están estudiando los fenómenos biopsicologicos.

Cuando existen varias interpretaciones posibles de una misma observación de un comportamiento, la regla consiste en darle preferencia a la más sencilla, esta regla se le conoce como Canon de morgan.

A continuación describiré un caso de mala ciencia:
En 1949, el Dr. Egas Moniz fue galardonado con el premio Nobel de Fisiología y Medicina por la investigación de la técnica de la lobotomía prefrontal, un procedimiento quirúrgico en el que se cortan las conexiones entre los lóbulos prefrontales y el resto del cerebro, Moniz se baso en un informe sobre la chimpancé Becky, que se alteraba con frecuencia cuando se equivocaba en las pruebas en que participaba. Esta alteración desaparecio tras provocarle una extensa lesión bilateral (daño en ambos lados del cerebro) en los lóbulos prefrontales fue así como Moniz convencio al neurocirujano Almeida Lima de que operara a varios pacientes Psiquiátricos, Almeida perforo seis grandes partes del cerebro con un instrumento llamado leucotomo, fue difundida y proliferaron distintos tipos de psicocirugiaprefrontal.

Una de estos tipos fue la lobotomía transorbital, creada en italia y difundida por Walther Freeman en U.S.A en los 40s consistía en introducir un instrumento similar al punzón de hielo bajo el parpado, llevarlo a traves de la orbita ocular, con unos ligeros golpecitos de martillo y empujarlo hasta los lóbulos frontales en donde se movía para adelante y hacia atrás para así cortar las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro. A la larga resulto evidente que la lobotomía producía una amplia gama de efectos secundarios como amoralidad, falta de previsión, falta de sensibilidad emocional, epilepsia e incontinencia. Y aunque parezca extraño fue objeto de una sola observación de un único chimpancé, de un único caso, lo que lleva a una falta total de conocimiento del cerebro humano y su diversidad así como del comportamiento y de la diferencia entre especies.




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lunes, 1 de septiembre de 2008

Para disfrutar

Mayumana en Septiembre
Mayumana llega a Córdoba el miércoles 3 de septiembre en dos funciones a las 19 y 22 horas en el Orfeo Superdomo. Mayumana proviene del nombre hebreo Meyumanut, que significa habilidad, destreza. Se formó en Israel hacia 1997. Sus integrantes son de varias nacionalidades, y van rotando su show por distintas ciudades del Mundo.
Sus espectáculos son de danza y percusión unidos. Las coreografías que realizan son de gran vitalidad. La percusión la suelen realizar sobre objetos pintorescos como contenedores de basura y otros objetos reciclados.
Apertura de puertas: 18 y 21 hs respectivamente
Entradas a la venta en Tiendas Vesta de Dinosaurio Mall, Ruta 20 y Dinosaurio Express de San Vicente de 10 a 22 hs.
Los medios de pago son en efectivo y todas las tarjetas
Pista: $100 - $80 - $70, rojo: $60 - $50


Fuente:


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Entrevista a Juan David Nasio

Graciela Siciliano Bousquet: ¿Cómo se integran en tu práctica analítica el ser argentino y francés?
Juan D. Nasio: Estoy en París, sueño en lengua francesa, escribo y hablo en francés pero el ritmo de mis pensamientos, la entonación, el acento con que pienso y la vibración son profundamente argentinos; diría que soy argentino en el ritmo y francés en el contenido del pensamiento. Esta alquimia de dos culturas a veces produce frutos que me estimulan y a veces crean dificultades que exigen esfuerzos en la comunicación. En el fondo pienso que la bicultura, el bilingüismo es una suerte. Otros experimentan la bicultura a nivel de la religión o a nivel familiar por sus antepasados de otro origen. Este pertenecer a dos culturas me ha enseñado a ser elástico. Produce la posibilidad de volverte maleable, de darle al ejercicio del pensamiento y la reflexión una maleabilidad inédita.

G.S.B.: ¿Sin conflictos?

J.D.N.: Para nada. Hay dos tipos de esfuerzos: el penoso y el alegre. Pensar, crear en francés es un esfuerzo alegre, pero es un esfuerzo. Diría que esta maleabilidad no es espontanea, se forja, se adquiere, se trabaja, con un esfuerzo alegre.

G.S.B.: ¿Podrías decir algo más sobre ese ritmo argentino que se singulariza del francés?

JDN: El ritmo argentino sería una presencia más franca del cuerpo; yo soy muy gestual, camino cuando hablo, tengo una presencia corporal inmediata. Yo escribo caminando. Mi texto "Metáfora y falo" lo escribí en el hospital Sainte Anne en 1970, en abril y caminando. Estaba en el parque del hospital y daba vueltas alrededor de una fuente, subía rápido a la biblioteca y escribía las frases o escribía al lado, en papeles sobre el suelo. Nietzsche escribía caminando…

G.S.B.: Y los peripatéticos...

J.D.N.: Sí, pero ellos filosofaban, no sé si lo escribían. En mi hipótesis sobre el dolor me apoyo en esos concepto del ritmo. Esto figura en mi libro sobre el amor y el dolor. El ritmo argentino tiene esa franca presencia del cuerpo. El otro rasgo sería la espontaneidad en el contacto y en la comunicación con los otros. Todo esto es bien aceptado en Francia; tuve la experiencia de ser recibido muy amistosamente. Tengo muchos amigos franceses y estimo que mi estilo franco-argentino es bienvenido y estimulante para la amistad.

G.S.B.: ¿Cómo te ubicarías en el vasto campo del psicoaná-lisis actual?

J.D.N.: Yo me siento un representante del freudismo y del lacanismo francés, con un estilo que me es propio. Con una orientación que es la mía, pero sin duda soy un hijo del lacanismo, yo como muchos otros somos las diversas expresiones del lacanismo. Lacan tiene los discípulos que merece: Nosotros somos los sainthommes de Lacan.

G.S.B.: ¿Cómo participaría la figura de Françoise Dolto desde esta perspectiva?

J.D.N.: Fue una amiga desde que llegué, y durante quince años fue amiga, jamás fue cuestión de transmisión. En 1983 descubrí que esa amiga era una gran maestra, me puse bajo su ala e hice un segundo descubrimiento: una revelación. Al trabajar juntos, viéndola analizar a un niño porque tuve la suerte de participar como su coterapeuta y observador, para mí fue una revelación; ella se permitía hacer lo que yo no me animaba, esto fue un estímulo formidable a algo que estaba en mí desde hace muchos años y que no había dejado desarrollar. Eso es una interpretación. Está en la interpretación decir lo que uno tiene en sí y que sólo faltaba que alguien lo nombrara. Dolto nombró mi potencial, uno de mis potenciales analíticos y eso creó un viraje en mi trayectoria. Fue maestro y amiga.

G.S.B.: ¿Cómo percibís las peripecias entre metrópolis y periferia en el Psicoanálisis?

J.D.N.: No estoy de acuerdo en la división entre metrópolis y periferia en Psicoanálisis; la producción en Francia es equivalente a la argentina o la brasilera. No hay diferencia. La calidad de estos trabajos muestra que no hay esta diferencia. Somos un archipiélago: una isla es París, la otra Barcelona, la otra Buenos Aires, sin periferia ni centro. Este archipiélago produce mucho.

G.S.B.: ¿Cómo ves la posición actual del Psicoanálisis en la cultura?

J.D.N.: Bien. Tengo la profunda convicción de que el Psicoanálisis no está en crisis. Estoy en desacuerdo con las Casandras que gritan que el psicoanálisis muere. No entiendo de dónde dicen eso.

G.S.B.: ¿Y los desarrollos actuales en Psiquiatría?

J.D.N.: La Psiquiatría evoluciona hacia una tendencia biológica acentuada. Habrá cambios del estatuto social del psicoanalista o del psicoterapeuta, pero el Psicoanálisis es una práctica, una disciplina, una formación que se mantiene y se nutre. Y se desarrolla en permanencia. Tenemos Congresos, coloquios y otras manifestaciones, todos los fines de semana, y muchos lectores. Hay muchos libros que aparecen. Hay menos pacientes, pero hemos quintuplicado la oferta del mercado de psicoanalistas. No se puede pedir que se llenen los consultorios como en 1960, pero en el 2000 hay más analizantes que en 1960, más chicos que consultan, familias, más parejas que consultan. Puede ser que en un lugar de la cultura que son los medios se lo reconozca menos, pero la televisión llama a los analistas, también los diarios y las radios. No hay crisis del Psicoanálisis, hay cambios, hay modalidades nuevas; no hay empobrecimiento, no hay caos ni desorden: es una crisis de desarrollo. El futuro del Psicoanálisis será lo que nosotros queremos que sea. Es un ataque al Psicoanálisis decir que está en crisis, no es justo. La gente joven no se va a acercar a nosotros No podemos considerar que somos la última generación. El futuro dependerá de quién tome el relevo para formar la nueva generación.

G.S.B.: ¿Participaste de los Estados generales que se acaban de reunir en París?

J.D.N.: Sí, pero manifestarme sería prematuro. Lo político intervino mucho.

G.S.B.: ¿Tenés proyectos de publicaciones?

J.D.N.: Sí, dos libros. Saldrán en Paidós Los grandes casos de psicosis y otro libro de entrevistas llamado El Psicoanálisis y la vida. El origen de este último es el texto de una emisión de televisión a la ocasión de la condecoración, que fue difundida en 1999.

G.S.B.: A tu juicio, ¿por qué la Legión de Honor?

J.D.N.: ¿Cuál fue el motivo de esta condecoración tan prestigiosa en Francia? La razón de por qué me la dieron se sabe después, uno no tiene acceso a a los documentos. Recién después me enteré de que fue el número importante de traducciones y ediciones extranjeras de mis libros, que son en once lenguas. Eso contó mucho en el reconocimiento del gobierno francés, aparte de la enseñanza en la Universidad. Lo determinante fue mi contribución al psicoanálisis francés en el extranjero.

G.S.B.: En tu libro sobre el dolor y el amor trabajás al mismo tiempo sobre la segunda tópica y los tres registros. ¿Se concilian fácilmente?

J.D.N.: La teoría lacaniana es una concepción razonada de Freud. Lacan ha formalizado a Freud y es perfectamente coherente y legítimo desde el punto de vista lógico utilizar conceptos lacanianos en combinación, a condición de respetar la especificidad de cada uno de ellos. Por consiguiente al utilizar la concepción imaginaria del yo, utilizar los tres registros es coherente.

Fuente: El Sigma

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